Ha llegado Edin Terzic a Bilbao y su designación como entrenador del Athletic ha causado más de una sorpresa a orillas del Nervión. La salida de Ernesto Valverde tras un tercer ciclo que se antojaba ya agotado supuso que, veintitrés años después, un alemán volviera al banquillo de San Mamés. Habrá que ver si el periplo de Terziç deja un rastro mayor que el de su predecesor, Jupp Heynckes. Leer más
A nadie se le puede escapar que José Mourinho es uno de los grandes entrenadores de todos los tiempos y uno de los mejores de lo que llevamos de siglo. Asimismo, a nadie puede obviar que es uno de los deportistas más tóxicos que ha habido en el panorama futbolístico.
Es importante separar la faceta de entrenador de la de deportista para quedarse con la parte de la que menos se habla de Mourinho, la de ser adalid de una propuesta metodológica de vanguardia y con un conocimiento amplísimo de recursos para que su equipo haga exactamente lo que el entrenador luso quería en cada momento. Decimos lo de separar ambas facetas porque la parte mediática, la del deportista son escrúpulos que usa todo para ganar, es despreciable. Porque no todo vale para ganar en el deporte.
El Mourinho entrenador es criado en el ambiente de la Periodización Táctica donde Vitor Frade es el equivalente de Paco Seirul.lo en términos metodológicos al Entrenamiento Estructurado. Los principios del juego, los sub-principios y todo lo que emerge de esa metodología hace que invariablemente la Periodización Táctica y el Entrenamiento Estructurado sean dos metodologías específicas de los deportes colectivos. Esto supone toda una revolución, pues las metodologías analíticas y globales quedan relegadas a un segundo plano.
Existen diferencias entre la PT y el EE. Mientras la primera supedita la táctica a todo lo demás, la segunda se centra en el Ser-Humano-Deportista como base del juego. Pero también tienen similitudes, como es poner las ciencias de la complejidad en primer plano, priorizando el ecosistema cambiante y organizando al equipo de una manera distinta, más orgánica.
En eso, el Mourinho entrenador es espectacular. Sus equipos, tanto Porto como Chelsea preferiblemente, se convierten en máquinas de dominar los tempos de los partidos, de ser inexpugnables en área propia y de penalizar cada error rival. Son equipos duros, rocosos, casi sin fisuras, que dominan el partido aunque no dispusieran del balón. Su Inter de Milán enfatizó su capacidad para lanzar balones a sus delanteros a través de contraataques fulgurantes, similar a lo realizado en el Real Madrid. De su gran noche europea, la defensa numantina en el Camp Nou, cabe recordar que su organización interna fue excelsa, pero que su equipo perdió ese partido aunque logró pasar la eliminatoria.
Su llegada al Real Madrid auspiciada por Florentino para derrotar a Guardiola (que no al Barça) tuvo carta blanca para hacer lo que quisiera, poniendo en primer lugar al deportista antes que al entrenador, pues había que destruir a Guardiola por lo civil o por lo criminal, como dijo el infame Eduardo Inda. El entrenador capaz de desquiciar al rival con una solidez táctica excelente dejó paso al deportista despreciable capaz de meter el dedo en el ojo a un rival y llamarle Pito Vilanova.
Pero ese Mourinho que se saltaba todas las reglas no empezó en Madrid. Ya en Portugal y especialmente en el Chelsea tuvo enfrentamientos con entrenadores rivales. Lo que sucedió en Madrid fue que tuvo el altavoz más grande del mundo futbolístico para sacar lo peor del fútbol. Muchos aficionados lo aplaudieron. En la zona noble, lo jalearon. El Mourinho deportista cumplió su misión: lograr que Guardiola se desgastara al tiempo que Sandro Rosell maniobraba para largarle. El Mourinho entrenador, en cambio, fracasó en la construcción de un equipo que lograra una Champions, único baremo que le vale al aficionado de Chamartín.
Trece años después vuelve José Mourinho al Santiago Bernabéu, en lo que parece su etapa más zen. Veremos si le dura. Mientras, el Mourinho entrenador espera su oportunidad tras el telón de la pantomima mediática, deseando ser protagonista como lo era hace veinte años.
Hoy toca hablar de un modo de jugar que lleva el nombre de una tarea. De un estilo de juego del que habla todo el mundo pero que no se molesta en buscar las preguntas adecuadas. De una lógica interna en el que todo queda supeditado a frases hechas y entrecomilladas que no dan la dimensión real del contexto en el que se genera el juego. Vamos a hablar del Juego de Posición. Leer más
La temporada 2025-206 mostró una de las caras más avanzadas de las acciones a balón parado por parte del Arsenal de Mikel Arteta. No es el primero que lo implementa pero sí uno de los que más rendimiento ha sacado cada fin de semana, donde veíamos a multitud de jugadores ubicándose en zonas cercanas al segundo palo para luego realizar movimientos. Pero las ABP, como muchas cosas en el fútbol, son engaño y artificio. Un truco para despistar al contrario. Enseñar la mano libre sin mostrar la carta que se tiene en la otra. Leer más
Echando un ojo al Racing de Santander-Elche hubo algo que me llamó la atención por su buena ejecución: las vigilancias ofensivas de los centrales del Racing, Manu Hernando y Facundo González. Y es que las vigilancias ofensivas se están perdiendo por el camino de observar el balón y no la marca.
Expliquemos un poco qué es una vigilancia ofensiva por si alguien no conoce el concepto. Es, básicamente, realizar un seguimiento del rival cercano cuando tu equipo dispone del balón. Es decir, en caso de pérdida del balón, los jugadores más alejados de la misma tienen la capacidad de saber dónde está su rival realizando una vigilancia, para que, en caso de lanzar el balón hacia situaciones de ataque, los delanteros rivales estén controlados por la defensa,
Defender bien a base de vigilancias es un arte y además un arma muy poderosa, pues permite varias cosas:
- Ayudar en la presión tras pérdida rival: si tu equipo pierde el control del balón y la orden del entrenador es realizar una presión tras pérdida efectiva en la zona en la que se debe recuperar, las vigilancias ofensivas ayudan a que el equipo esté más unido en esas zonas donde se quiere realizar la presión. Así, estas vigilancias actuarían en lo que Seirul.lo, en sus Espacios de Fase, llama Zona de Cooperación.
- Evitar que el equipo rival tenga continuidad en el ataque: si los compañeros que realizan la presión no pueden recuperar el balón, las vigilancias provocarán el cortocircuito del ataque rival si es efectiva, lo que permitirá el continuum de la creación de volumen de juego propio.
- Añadir jugadores a zonas más ofensivas: si tus centrales (o un central, simplemente) es bueno realizando las vigilancias, es posible que puedas ubicar a jugadores de la última zona cerca de los jugadores de zonas inmediatamente delante en zona ofensiva. Así, puedes ubicar a un lateral, por ejemplo, en ubicaciones cercanas a su extremo, interior o pivote sin necesidad de preocuparse por su espalda dado que las vigilancias de sus centrales son contundentes.
Confiemos en que todos estos pequeños detalles sigan apareciendo en los partidos, pues muchas veces, cuando nuestro equipo dispone del balón en campo contrario, hay defensas que no están pendientes de la siguiente acción que habrá si se pierde el balón. Es labor de los entrenadores recordarlo y de los jugadores el tener esa capacidad de concentración.
Esta es la historia de dos amigos que decidieron ir a un festival de música y se enamoraron del club de la ciudad. Y es que cuando a uno le preguntan de qué equipo es, la respuesta es «Del Kortrijk». Y así, poco a poco, se va haciendo camino.
Kortrijk, o Cortrique es una ciudad situada en Flandes donde el río Lys pasa entre sus dos torres (las Broeltorens), donde tuvo lugar la Batalla de las Espuelas de Oro, donde el rey francés Felipe IV (y las espuelas doradas de sus nobles franceses) cayeron con estrépito. Es también la sede del Alcatraz Festival, donde cada año se reúnen miles de aficionados a la música rock y metal. Y es, sobre todo, la casa del Koninklijke Voetbalclub Kortrijk, o, simplemente, KV Kotrijk.
A esta locura de hacerse seguidores de un club modesto de la Jupiler League belga se unió una tercera persona y juntos, pretenden ser la primera peña española del club. Un club que ha pasado por un descenso el año pasado culminado con una temporada de ensueño para devolver al club donde se merece.
Desde hace casi una década, en Madrid hemos estado vibrando con los regates de Faiz Selemani, jugador emblema de Comores capaz de liderar a su selección a jugar una Copa de África. Nos hemos emocionado viendo al capitán, Kristof D´Haene, con una zurda de seda, siendo clave en los goles de sus delanteros. Nos ilusionamos con fichajes como el de Terem Moffi, hoy en día en el Hamburgo, y que se fue demasiado rápido del club cuando podíamos aspirar a algo más. Hemos soportado estoicamente la llegada de jugadores que no daban el nivel para la liga y nos hemos desesperado como si fuéramos oriundos de Flandes al ver que el equipo se iba a la Challenge tras diecinueve años.
Ahora, el KV Kortrijk ha vuelto a la primera división, la siempre entretenida Jupiler League, y su comienzo no está siendo esperanzador. Jugadores que deben adaptarse a otro ritmo y un calendario donde Brujas y Amberes han sido dos rivales que van a luchar por la liga, hacen presagiar que será un año duro.
Pero hay talento por descubrir, como el lateral izquierdo Matthew Anderson, con un futuro interesante, la vuelta a casa de Nayel Messhatou tras su periplo por el Standard de Lieja o el siempre fiable en la portería Marko Ilic, jugador que estuvo bajo los palos en el Estrella Roja-Fútbol Club Barcelona de hace algunos años.
Kortrijk es un club pequeño pero humilde. Con un campo, el Guldensporenstadion, en honor a las espuelas doradas, que siempre anima en su grada al equipo pase lo que pase. Un año más, volveremos a viajar a la ciudad que vio nacer un amor puro por unos colores, donde tres amigos se emocionaron cuando oyeron el nombre del club al mencionar a un jugador en la Eurocopa (Yevheni Makarenko con Ucrania en 2021) o cuando Marc Mayola recordó el pasado de Selemani por Kortrijk en televisión.
Analizaremos posteriormente al club, su idea de juego y sus posibilidades en el futuro. Sigan al KV Kortrijk y su vida será más alegre.
Otro año más, el Atlético de Madrid se prepara para una carrera contra Real Madrid y Fútbol Club Barcelona en la lucha por intentar levantar el trofeo doméstico más importante. Por otro lado, junto a Betis, Villareal y los dos equipos mencionados anteriormente, intentarán escalar esa montaña que se resiste desde hace tiempo que es la Champions League. Leer más
Ha vuelto José Mourinho al Santiago Bernabéu y aunque cabe preguntarse el porqué de su vuelta, parece claro que Florentino quiere hacer la misma hoja de ruta que cuando el Barça de Guardiola saqueaba Europa. La diferencia ahora, notable especialmente en lo mediático, es que el de Santpedor no está en el banquillo catalán, ni los voceros como Inda tienen espacio para la acción. José Mourinho vuelve al Bernabéu pero con mucho menos fuego que apagar. Leer más
Volvió a rodar el balón y el Barça comenzó goleando a un Elche que dejó demasiados espacios a la espalda de su defensa para que Raphinha y Gordon lo penalizaran lo suficiente para tener un resultado abultado. Todavía es pronto para saber qué pueden hacer los dos conjuntos en esta Liga pero con la llegada de Rodri puede que el Barça esté identificando las carencias que ha ido teniendo en estos últimos años. Leer más
Xabi Alonso se va del Real Madrid sin que nadie tenga claro, quizá ni él mismo, a qué jugaba su equipo. Todo muy confuso en un club que si por algo se ha distinguido es por tener las cosas muy claras en cuanto al juego: lo importante es ganar, el juego viene después. Se va Xabi Alonso sin haber podido enseñar un ápice de lo que practicaron sus equipos en San Sebastián, con un filial de la Real Sociedad que practicaba un fútbol alegre y sobre todo sin mostrar la presión y velocidad que ejercía su Bayer Leverkusen en la Bundesliga.
El fichaje de Xabi Alonso por el Real Madrid tenía un aire de contraculturalidad nada romántica y sí más acorde a los nuevos tiempos. Acabado el tiempo de Carlo Ancelotti en el conjunto de Chamartín buscar un sucesor, tras el retiro de Jürgen Klopp, no era fácil. Y es que el Real Madrid se ha regido por dos tipos de entrenadores: aquellos que tenían una ascendencia alta entre los jugadores, desde Molowny a Zidane pasando por Del Bosque y el propio Carletto, o por la búsqueda de un entrenador más resultadista, por decirlo de algún modo, que saque rendimiento a la plantilla que tiene sin demasiados alardes, como puede ser el caso del italiano Fabio Capello. En el Real Madrid, a los entrenadores que han querido instaurar su propia metodología o han buscado soluciones distintas, no les ha salido bien.
No le salió bien a un Mourinho que a pesar de ganar una Liga no fue capaz de marcar una época de éxitos que sí vinieron después, no lo fue Pellegrini, quien tras el Alcorconazo y la despiadada carnicería de Inda en Marca estuvo sentenciado, no lo fue Benítez intentando que el Madrid fuera lo que no es el Madrid.
Y es que muchas veces se olvida algo: el Real Madrid no es como el resto de equipos, no se rige por parámetros normales, pues su singularidad en el fútbol es única. No se es el mejor club del siglo XX y se levantan 15 Champions League si no se tiene claro qué funciona. El problema es que ahora el Real Madrid, en mucho tiempo, apostó por un entrenador que quería hacer algo distinto con una plantilla que no era la adecuada a su idea.
Cabría preguntarse varias cosas. La primera, por qué el Real Madrid fichó a Xabi Alonso. O por qué luego no se realizaron fichajes asumibles a la idea del entrenador. Cabría pensar también si la hoja de ruta que tiene el conjunto de Chamartín es distinta a la de sus entrenadores a lo largo de la historia. Camacho salió rápido cuando vio cosas que no le gustaban. Pellegrini entrenaba a los jugadores que fichaba el club, no tanto los que él quería. Entonces, ¿por qué «sacrificar»a un entrenador joven, importante como jugador en el club, si no le van a dar lo que él necesita?
El Real Madrid, como bien se encargan sus aficionados de recordar, es su escudo y su historia. Y durante muchos años ha habido una fórmula que le ha funcionado: fichar estrellas consagradas que fueran resolutivas en ambas áreas. Lo del centro del campo lo comentaremos después. El Madrid de Di Stéfano, Puskas y Gento, el de Hugo Sánchez y el Buitre, el de los Galácticos, el de la BBC, junto a porteros como Casillas o Courtois, salvadores de sus equipos.
El Real Madrid tenía esa hoja de ruta (que le daba y le da éxito) y se la saltó cuando en el Barça Xavi, Iniesta y Messi destrozaron al conjunto blanco por 2-6 en el Bernabéu. El Real Madrid, al igual que sucedió en el banquillo, tenía que hacer frente a la máquina de juego de los de Guardiola, y trazó un plan: el primero, Mourinho, con el objetivo de ser la kriptonita. Una vez alcanzado el nivel de enfrentamiento necesario y vista la salida del de Santpedor del conjunto blaugrana, el Real Madrid vio que tenía que hacer frente al Barça quitándole lo que más quería: el balón. Al tiempo que en Can Barça se comenzaba el viaje inverso: se fichaba a jugadores que preferían ocupar espacios a dominar el juego.
Y así llegaron Modric y Kroos y el Madrid se hizo todavía más eterno. Si antes era capaz de ganar, ahora ya encadenaba títulos como nadie en Europa.Si Xavi e Iniesta encumbraron al Barça, Modric y Kroos lo hicieron con el Madrid. Con la diferencia de que en Barcelona era algo excepcional y en el Real Madrid, acostumbrados a ganar y a sentirse los mejores, lo normalizaron, pues el Real Madrid siempre gana. Parece que olvidaron que cambiaron su hoja de ruta por una vez y dieron el mando a los del centro del campo.
Con Kroos retirado y el sempiterno Modric en Milan, el Madrid volvió a su viaje receta: fichar estrellas. La llegada de Mbappé provoca un efecto ya conocido en Chamartín pero que no va acompañado de lo que se tuvo hace poco: buen juego. Sumemos a eso un proceso lento de ciclo acabado con Ancelotti y muchas individualidades y llegaremos al punto de esta temporada: el Madrid no ficha a un gestor continuista o a un entrenador con un recorrido largo y consagrado. Ficha a un entrenador que lleva poco en la élite y que tiene una idea de juego que no se ha visto en el Real Madrid.
Así, todo el año ha sido un enfrentamiento entre lo que el entrenador quería, lo que los jugadores entendían o querían entender y lo que la afición demandaba. La directiva tomaba nota y seguramente alguien pensaría: ¿nos hemos equivocado? Sea como fuere, Xabi Alonso deja de ser entrenador del Real Madrid, un Real Madrid que sigue apelando a sus áreas como seña de identidad pero que tiene la sombra de Toni Kroos todavía muy alargada. Porque, como le sucede al Barcelona a día de hoy, cuando has tenido jugadores únicos que han puesto al club a otro nivel, lo demás parece poca cosa.

