Arda Güler ha comenzado muy bien su andadura en este nuevo proyecto futbolístico de José Mourinho y recuerda a ese jugador que provocaba contraataques fulgurantes en la primera época del portugués en el Real Madrid, Mesut Özil, siendo el jugador distinto entre rocas aparentemente indestructibles sin balón (Tchouameni y Valverde como eran Xabi Alonso y Khedira) y con sprinters deseosos de hacer su jugada (Vinicus y Mbappé, Cristiano Ronaldo y Di María). Pero las diferencias también son variadas. Leer más
Cuando Jorge Jesús se hizo cargo de la selección portuguesa la espada de Damocles se cernía sobre él ante la pregunta que todo ciudadano luso se hacía. ¿Será el entrenador que deje de convocar a Cristiano Ronaldo? No es Jorge Jesús un entrenador que se ande con medias tintas. Si alguien recuerda a su magnífico Benfica recordará lo sólido y rocoso que era ese equipo, a imagen y semejanza de su entrenador. Y tras la eliminación portuguesa en el Mundial, la continuidad de Cristiano Ronaldo estaba en entredicho. Hasta que todo saltó por los aires. Leer más
A Thomas Tuchel le han criticado desde Inglaterra por razones variadas y, en gran medida, no se puede decir que no fueran infundadas. Por ejemplo, su planteamiento ante Argentina, con más miedo que vergüenza, permitiendo a la albiceleste acercarse en el marcador y acabar ganando. O la lista de jugadores para el Mundial 2026, que dejaba fuera a Cole Palmer y a Phil Foden, quizá los dos jugadores con más talento puro surgidos de las islas desde hace tiempo. De lo primero, es de esperar que el entrenador alemán haya aprendido la lección. De lo segundo, Tuchel tenía claro a quién dar las llaves de la selección. Y ése no era otro que a Jude Bellingham. Leer más
Lleva un tiempo la opinión pública preguntándose sobre la suplencia de Pedri en la selección española. Cuesta entender cómo un jugador de su enorme calidad está desde hace un tiempo ocupando un rol secundario en la España de Luis De la Fuente. Pero la respuesta es bien sencilla: Luis De la Fuente nunca le ha entregado las llaves de la selección a Pedri. Se las ha dado a Fabián Ruiz. Leer más
En los últimos años vemos a la mayoría de equipos organizados sin balón en tres líneas cuando no disponen del balón, cediendo la iniciativa al rival. En un deporte donde todo muta y cambia, tener líneas muy juntas en un bloque medio o bajo implica que, de modo inconsciente, no tienes a nadie a tu espalda que pueda proteger ese espacio debido a que rompería la línea posterior. Casi nadie propone jugar en rombo en el centro del campo, un modo de jugar del que algunos equipos en el pasado hicieron gala de un estilo contragolpeador y que poco a poco se ha ido diluyendo en el siglo XXI. Leer más
Ha llegado Federico Redondo a la liga española y, aunque todavía está encontrando su hueco, su talento debe ir creciendo poco a poco en un Elche dirigido por Martín Anselmi que tiene el gusto por cuidar el balón desde atrás. De ahí su movimiento a una posición más atrasada. Y, poco a poco, podemos estar viendo a un jugador que, más pronto que tarde, puede convertirse en un jugador de gran nivel. Seguro que su padre, Fernando Redondo, estaría contento si su hijo hiciera una carrera similar a la suya. Leer más
Anda el Villareal en horas bajas en cuanto a resultados se refiere y hay algunos aficionados groguets que empiezan a impacientarse. Tras años enclavados en la élite de la liga española, verse en los últimos puestos es algo que contraría a más de uno, máxime cuando la llegada de un buen entrenador como Iñigo Pérez, que tan bien lo hizo en el Rayo Vallecano, podía seguir dando esa dosis de calidad y resultados que tanto necesita el equipo amarillo. Leer más
Viendo varios encuentros del fin de semana aparece el mismo modus operandi en los equipos: juegan mal. Y no, no es que los equipos no jueguen como a mí me gustaría que jugaran, es que su modo de jugar no es eficiente ni efectivo. Podríamos pensar que son jugadores de élite y que saben bien lo que hacen, pero la realidad suele ser tozuda: llegar a la élite no te asegura tener una comprensión del fútbol al mismo nivel de élite. Incluso con los entrenadores sucede algo similar. Leer más
Se ha conocido la lista de aspirantes al Balón de Oro 2026 y la ausencia de Pedri es, probablemente, la más significativa en este galardón donde cada vez se entiende menos qué es lo que se vota, máxime en año mundialista, donde todo salta por los aires y se da más importancia al mes del torneo que a los once meses anteriores.
Con Pedri hay una paradoja interesante: cada vez aporta mayor repertorio a su juego, cada vez es más maduro entendiendo el juego y, sin embargo, desaparece del catálogo de posibles ganadores individuales y es suplente en semifinal y final del Mundial 2026. Y es que, quizá, con Pedri se han dado tantas vueltas en la opinión pública que no parece claro cuál es el presente del jugador. ¿Será capaz de comandar al Barcelona a ganar alguna Champions? ¿Mezclará bien con Rodri? ¿Llegará exhausto, otro año más, al final de temporada donde se juega lo importante?
Muchas preguntas condicionadas a un talento canario que sirvió durante un tiempo como expectativa desmedida de lo que necesitaba el Barça: encontrar un interior que dominara el juego. El problema principal fue que, cegados por la ilusión, los datos o el simple hecho de aparentar que se había descubierto al heredero de Xavi e Iniesta a la vez, Pedri era un jugador por hacer. Tanto por hacer que, en 2026, todavía no sabemos lo que puede llegar a hacer.
Vamos a intentar resumir un poco lo que sucede con el canario en esta evolución absorbida por las ganas de quemar a un jugador en estos tiempos de inmediatez:
- La llegada al Barça: Hace poco más de un lustro el canario aterriza en la ciudad condal tras su paso por Las Palmas y lo que se encuentra son los últimos estertores de un modo de jugar que hizo grande al Barça. La reconstrucción es casi desde el subsuelo a todos los niveles, con salidas de jugadores emblemáticos y una directiva que pasará a los anales de la historia en letras muy negras. La calidad del canario es indiscutible, pero el Barça es un club donde las exigencias son altísimas. Y ahí comienza otra paradoja con Pedri: es joven, algo que gusta en el Barça porque se atreven a poner a jugadores jóvenes, pero a su vez le faltan horas de vuelo para entender el ecosistema Barça. Y además, lo que tiene alrededor en el centro del campo está tan alejado de lo que Pedri es capaz de hacer en el campo que siempre hay algo que no encaja.
- La élite absoluta: Partido tras partido, prórroga tras prórroga y lesión tras lesión, Pedri ha llegado con la gasolina justa para poder ser diferencial de manera continuada en Europa. La falta de calidad del club blaugrana, unida a cierta bisoñez propia de la falta de experiencia de sus jugadores, han hecho que el Barça fuera fiable en Liga (por ausencia de rivales más allá del Real Madrid concretamente) pero que en Europa el camino fuera más empedrado. Hacían falta muchas piezas pero sobre todo hacía falta dejar de poner la responsabilidad en un jugador que estaba por hacer, aunque incontables cuentas de Twitter y vídeos en otras redes sociales clamaran otra cosa. Pedri estaba por hacer y sus compañeros de viaje, como De Jong (¿se acuerdan de él? Todo eran alabanzas y ahora parece que nadie se quiere hacer cargo de él), Kessie (de él seguro que no se acuerdan) o un Gundogan que llegó demasiado tarde eran baluartes que sumaban poco, cuando no estorbaban directamente. Pedri mejoraba a todos los niveles pero seguía sin ser el jugador diferencial que se esperaba de él.
- Las bendiciones de Olmo, Fermín y Gavi: jugar en el Barça es una cosa. Entender el idioma Barça, otra. Y cuando alrededor del canario han ido llegando jugadores que le entendían mejor, Pedri ha elevado su rendimiento. Interiores mejor ubicados para dar sentido a la jugada y con una comprensión del juego alta es lo que el Barça ha ido reclutando en el centro del campo. Y que culmina con la llegada de Rodri.
- De las prórrogas con Luis Enrique a la suplencia con De la Fuente: si con Luis Enrique el canario jugaba todo, con De la Fuente, cuando ha llegado lo importante en el Mundial, ha sido diferente. Primero, porque la idea del asturiano es diferente a la del jarrero y segundo porque hay una pieza a la que Luis de la Fuente le ha entregado las llaves de la selección y no es a Pedri. Es a Fabián Ruiz. En la Eurocopa, Fabián es el motor del equipo, tanto que la organización del equipo encaja mejor con Dani Olmo de interior que con el canario sin debilitarse en ningún momento el control del juego. En esa pequeña variación, Pedri pasa a un segundo plano que evidencia que, como pasa siempre en el fútbol, tú eres lo que tienes alrededor. Si en el Barça había brillado ante lo que tenía cerca, en la selección futbolistas más maduros como Fabián eran capaces de comandar a a selección tan bien como podía hacerlo el canario.
- El ecosistema con Rodri: un futbolista nunca puede ser analizado obviando el contexto en el que se desenvuelve. Y si en la selección ha sido Pedri el que ha tenido que reajustar su juego ante De la Fuente y la presencia de Fabián compitiendo por entrar en el once, en el Barça es al revés: es Rodri el que tiene que aportar todo lo que tiene a lo ya creado por Hansi Flick. La comparación con De Jong será simple, dado que el neerlandés no ha cumplido ni por asomo con todas las loas que se han vertido sobre su persona. Pero claro, en el horizonte aparece Sergio Busquets, que puede ser la vara de medir de Rodri. Y Pedri, que como bien dijo el seleccionador, juega distinto en la selección que en el Barça, donde tiene un hábitat más propicio para poder dominar. Es una simple cuestión de matices: Rodri viene de Guardiola a un equipo donde el vértigo es más constante.
- El futuro: quién sabe lo que puede hacer Pedri en el futuro, pues sólo tiene 23 años y para algunos parece que ha tocado su techo, lo que ciertamente es falso. Es ahora, cuando tiene piezas maduras y lleva tiempo en la élite, cuando es el momento de exigirle cosas. No antes cuando todo el mundo se deshacía en elogios y le ponían por las nubes. Ahí tocaba la paciencia y el fuego lento, algo que en este mundo de prisas no encaja.
Quizá todo esto sea tan sencillo como lo que escribió Shakespeare en Macbeth, donde la trayectoria de Pedri es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia, que no significa nada. Quizá, sólo quizá, su ausencia de la candidatura del Balón de Oro sea vista en unos años como anecdótica. Quizá, sólo quizá, para algunos sea un baño de realidad sobre todo lo que el canario tiene que demostrar. Lo que es seguro es que Pedri es una joya que tiene el Barça y que, sin su mejor versión, más madura, seguirá estando lejos de levantar una Champions.
Cuando terminó el partido, el marcador reflejaba un 0-5. La mirada de Corberán, impasible en la línea de banda mientras en las gradas el aficionado se marchaba rojo de ira tras cantar la dimisión de su entrenador, hacían buenos los presagios de todos aquellos que decían que el Valencia sigue a la deriva. Y no es una deriva cualquiera.
El desastre a todos los niveles, desde la dirección de Peter Lim (y el resto de Lims) al césped, pasando por las oficinas donde Ron Gourlay no parecía dar con la tecla y una salvación in extremis en la recta final de la liga anterior eran un toque serio. Pero tras un verano donde parece que no ha cambiado nada, el Valencia tiene pinta de enfermo grave y, todavía peor, de larga duración. Leer más

