Anda el Villareal en horas bajas en cuanto a resultados se refiere y hay algunos aficionados groguets que empiezan a impacientarse. Tras años enclavados en la élite de la liga española, verse en los últimos puestos es algo que contraría a más de uno, máxime cuando la llegada de un buen entrenador como Iñigo Pérez, que tan bien lo hizo en el Rayo Vallecano, podía seguir dando esa dosis de calidad y resultados que tanto necesita el equipo amarillo. Leer más
Viendo varios encuentros del fin de semana aparece el mismo modus operandi en los equipos: juegan mal. Y no, no es que los equipos no jueguen como a mí me gustaría que jugaran, es que su modo de jugar no es eficiente ni efectivo. Podríamos pensar que son jugadores de élite y que saben bien lo que hacen, pero la realidad suele ser tozuda: llegar a la élite no te asegura tener una comprensión del fútbol al mismo nivel de élite. Incluso con los entrenadores sucede algo similar. Leer más
Se ha conocido la lista de aspirantes al Balón de Oro 2026 y la ausencia de Pedri es, probablemente, la más significativa en este galardón donde cada vez se entiende menos qué es lo que se vota, máxime en año mundialista, donde todo salta por los aires y se da más importancia al mes del torneo que a los once meses anteriores.
Con Pedri hay una paradoja interesante: cada vez aporta mayor repertorio a su juego, cada vez es más maduro entendiendo el juego y, sin embargo, desaparece del catálogo de posibles ganadores individuales y es suplente en semifinal y final del Mundial 2026. Y es que, quizá, con Pedri se han dado tantas vueltas en la opinión pública que no parece claro cuál es el presente del jugador. ¿Será capaz de comandar al Barcelona a ganar alguna Champions? ¿Mezclará bien con Rodri? ¿Llegará exhausto, otro año más, al final de temporada donde se juega lo importante?
Muchas preguntas condicionadas a un talento canario que sirvió durante un tiempo como expectativa desmedida de lo que necesitaba el Barça: encontrar un interior que dominara el juego. El problema principal fue que, cegados por la ilusión, los datos o el simple hecho de aparentar que se había descubierto al heredero de Xavi e Iniesta a la vez, Pedri era un jugador por hacer. Tanto por hacer que, en 2026, todavía no sabemos lo que puede llegar a hacer.
Vamos a intentar resumir un poco lo que sucede con el canario en esta evolución absorbida por las ganas de quemar a un jugador en estos tiempos de inmediatez:
- La llegada al Barça: Hace poco más de un lustro el canario aterriza en la ciudad condal tras su paso por Las Palmas y lo que se encuentra son los últimos estertores de un modo de jugar que hizo grande al Barça. La reconstrucción es casi desde el subsuelo a todos los niveles, con salidas de jugadores emblemáticos y una directiva que pasará a los anales de la historia en letras muy negras. La calidad del canario es indiscutible, pero el Barça es un club donde las exigencias son altísimas. Y ahí comienza otra paradoja con Pedri: es joven, algo que gusta en el Barça porque se atreven a poner a jugadores jóvenes, pero a su vez le faltan horas de vuelo para entender el ecosistema Barça. Y además, lo que tiene alrededor en el centro del campo está tan alejado de lo que Pedri es capaz de hacer en el campo que siempre hay algo que no encaja.
- La élite absoluta: Partido tras partido, prórroga tras prórroga y lesión tras lesión, Pedri ha llegado con la gasolina justa para poder ser diferencial de manera continuada en Europa. La falta de calidad del club blaugrana, unida a cierta bisoñez propia de la falta de experiencia de sus jugadores, han hecho que el Barça fuera fiable en Liga (por ausencia de rivales más allá del Real Madrid concretamente) pero que en Europa el camino fuera más empedrado. Hacían falta muchas piezas pero sobre todo hacía falta dejar de poner la responsabilidad en un jugador que estaba por hacer, aunque incontables cuentas de Twitter y vídeos en otras redes sociales clamaran otra cosa. Pedri estaba por hacer y sus compañeros de viaje, como De Jong (¿se acuerdan de él? Todo eran alabanzas y ahora parece que nadie se quiere hacer cargo de él), Kessie (de él seguro que no se acuerdan) o un Gundogan que llegó demasiado tarde eran baluartes que sumaban poco, cuando no estorbaban directamente. Pedri mejoraba a todos los niveles pero seguía sin ser el jugador diferencial que se esperaba de él.
- Las bendiciones de Olmo, Fermín y Gavi: jugar en el Barça es una cosa. Entender el idioma Barça, otra. Y cuando alrededor del canario han ido llegando jugadores que le entendían mejor, Pedri ha elevado su rendimiento. Interiores mejor ubicados para dar sentido a la jugada y con una comprensión del juego alta es lo que el Barça ha ido reclutando en el centro del campo. Y que culmina con la llegada de Rodri.
- De las prórrogas con Luis Enrique a la suplencia con De la Fuente: si con Luis Enrique el canario jugaba todo, con De la Fuente, cuando ha llegado lo importante en el Mundial, ha sido diferente. Primero, porque la idea del asturiano es diferente a la del jarrero y segundo porque hay una pieza a la que Luis de la Fuente le ha entregado las llaves de la selección y no es a Pedri. Es a Fabián Ruiz. En la Eurocopa, Fabián es el motor del equipo, tanto que la organización del equipo encaja mejor con Dani Olmo de interior que con el canario sin debilitarse en ningún momento el control del juego. En esa pequeña variación, Pedri pasa a un segundo plano que evidencia que, como pasa siempre en el fútbol, tú eres lo que tienes alrededor. Si en el Barça había brillado ante lo que tenía cerca, en la selección futbolistas más maduros como Fabián eran capaces de comandar a a selección tan bien como podía hacerlo el canario.
- El ecosistema con Rodri: un futbolista nunca puede ser analizado obviando el contexto en el que se desenvuelve. Y si en la selección ha sido Pedri el que ha tenido que reajustar su juego ante De la Fuente y la presencia de Fabián compitiendo por entrar en el once, en el Barça es al revés: es Rodri el que tiene que aportar todo lo que tiene a lo ya creado por Hansi Flick. La comparación con De Jong será simple, dado que el neerlandés no ha cumplido ni por asomo con todas las loas que se han vertido sobre su persona. Pero claro, en el horizonte aparece Sergio Busquets, que puede ser la vara de medir de Rodri. Y Pedri, que como bien dijo el seleccionador, juega distinto en la selección que en el Barça, donde tiene un hábitat más propicio para poder dominar. Es una simple cuestión de matices: Rodri viene de Guardiola a un equipo donde el vértigo es más constante.
- El futuro: quién sabe lo que puede hacer Pedri en el futuro, pues sólo tiene 23 años y para algunos parece que ha tocado su techo, lo que ciertamente es falso. Es ahora, cuando tiene piezas maduras y lleva tiempo en la élite, cuando es el momento de exigirle cosas. No antes cuando todo el mundo se deshacía en elogios y le ponían por las nubes. Ahí tocaba la paciencia y el fuego lento, algo que en este mundo de prisas no encaja.
Quizá todo esto sea tan sencillo como lo que escribió Shakespeare en Macbeth, donde la trayectoria de Pedri es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia, que no significa nada. Quizá, sólo quizá, su ausencia de la candidatura del Balón de Oro sea vista en unos años como anecdótica. Quizá, sólo quizá, para algunos sea un baño de realidad sobre todo lo que el canario tiene que demostrar. Lo que es seguro es que Pedri es una joya que tiene el Barça y que, sin su mejor versión, más madura, seguirá estando lejos de levantar una Champions.
Cuando terminó el partido, el marcador reflejaba un 0-5. La mirada de Corberán, impasible en la línea de banda mientras en las gradas el aficionado se marchaba rojo de ira tras cantar la dimisión de su entrenador, hacían buenos los presagios de todos aquellos que decían que el Valencia sigue a la deriva. Y no es una deriva cualquiera.
El desastre a todos los niveles, desde la dirección de Peter Lim (y el resto de Lims) al césped, pasando por las oficinas donde Ron Gourlay no parecía dar con la tecla y una salvación in extremis en la recta final de la liga anterior eran un toque serio. Pero tras un verano donde parece que no ha cambiado nada, el Valencia tiene pinta de enfermo grave y, todavía peor, de larga duración. Leer más
Ha llegado Edin Terzic a Bilbao y su designación como entrenador del Athletic ha causado más de una sorpresa a orillas del Nervión. La salida de Ernesto Valverde tras un tercer ciclo que se antojaba ya agotado supuso que, veintitrés años después, un alemán volviera al banquillo de San Mamés. Habrá que ver si el periplo de Terziç deja un rastro mayor que el de su predecesor, Jupp Heynckes. Leer más
A nadie se le puede escapar que José Mourinho es uno de los grandes entrenadores de todos los tiempos y uno de los mejores de lo que llevamos de siglo. Asimismo, a nadie puede obviar que es uno de los deportistas más tóxicos que ha habido en el panorama futbolístico.
Es importante separar la faceta de entrenador de la de deportista para quedarse con la parte de la que menos se habla de Mourinho, la de ser adalid de una propuesta metodológica de vanguardia y con un conocimiento amplísimo de recursos para que su equipo haga exactamente lo que el entrenador luso quería en cada momento. Decimos lo de separar ambas facetas porque la parte mediática, la del deportista son escrúpulos que usa todo para ganar, es despreciable. Porque no todo vale para ganar en el deporte.
El Mourinho entrenador es criado en el ambiente de la Periodización Táctica donde Vitor Frade es el equivalente de Paco Seirul.lo en términos metodológicos al Entrenamiento Estructurado. Los principios del juego, los sub-principios y todo lo que emerge de esa metodología hace que invariablemente la Periodización Táctica y el Entrenamiento Estructurado sean dos metodologías específicas de los deportes colectivos. Esto supone toda una revolución, pues las metodologías analíticas y globales quedan relegadas a un segundo plano.
Existen diferencias entre la PT y el EE. Mientras la primera supedita la táctica a todo lo demás, la segunda se centra en el Ser-Humano-Deportista como base del juego. Pero también tienen similitudes, como es poner las ciencias de la complejidad en primer plano, priorizando el ecosistema cambiante y organizando al equipo de una manera distinta, más orgánica.
En eso, el Mourinho entrenador es espectacular. Sus equipos, tanto Porto como Chelsea preferiblemente, se convierten en máquinas de dominar los tempos de los partidos, de ser inexpugnables en área propia y de penalizar cada error rival. Son equipos duros, rocosos, casi sin fisuras, que dominan el partido aunque no dispusieran del balón. Su Inter de Milán enfatizó su capacidad para lanzar balones a sus delanteros a través de contraataques fulgurantes, similar a lo realizado en el Real Madrid. De su gran noche europea, la defensa numantina en el Camp Nou, cabe recordar que su organización interna fue excelsa, pero que su equipo perdió ese partido aunque logró pasar la eliminatoria.
Su llegada al Real Madrid auspiciada por Florentino para derrotar a Guardiola (que no al Barça) tuvo carta blanca para hacer lo que quisiera, poniendo en primer lugar al deportista antes que al entrenador, pues había que destruir a Guardiola por lo civil o por lo criminal, como dijo el infame Eduardo Inda. El entrenador capaz de desquiciar al rival con una solidez táctica excelente dejó paso al deportista despreciable capaz de meter el dedo en el ojo a un rival y llamarle Pito Vilanova.
Pero ese Mourinho que se saltaba todas las reglas no empezó en Madrid. Ya en Portugal y especialmente en el Chelsea tuvo enfrentamientos con entrenadores rivales. Lo que sucedió en Madrid fue que tuvo el altavoz más grande del mundo futbolístico para sacar lo peor del fútbol. Muchos aficionados lo aplaudieron. En la zona noble, lo jalearon. El Mourinho deportista cumplió su misión: lograr que Guardiola se desgastara al tiempo que Sandro Rosell maniobraba para largarle. El Mourinho entrenador, en cambio, fracasó en la construcción de un equipo que lograra una Champions, único baremo que le vale al aficionado de Chamartín.
Trece años después vuelve José Mourinho al Santiago Bernabéu, en lo que parece su etapa más zen. Veremos si le dura. Mientras, el Mourinho entrenador espera su oportunidad tras el telón de la pantomima mediática, deseando ser protagonista como lo era hace veinte años.
Hoy toca hablar de un modo de jugar que lleva el nombre de una tarea. De un estilo de juego del que habla todo el mundo pero que no se molesta en buscar las preguntas adecuadas. De una lógica interna en el que todo queda supeditado a frases hechas y entrecomilladas que no dan la dimensión real del contexto en el que se genera el juego. Vamos a hablar del Juego de Posición. Leer más
La temporada 2025-206 mostró una de las caras más avanzadas de las acciones a balón parado por parte del Arsenal de Mikel Arteta. No es el primero que lo implementa pero sí uno de los que más rendimiento ha sacado cada fin de semana, donde veíamos a multitud de jugadores ubicándose en zonas cercanas al segundo palo para luego realizar movimientos. Pero las ABP, como muchas cosas en el fútbol, son engaño y artificio. Un truco para despistar al contrario. Enseñar la mano libre sin mostrar la carta que se tiene en la otra. Leer más
Echando un ojo al Racing de Santander-Elche hubo algo que me llamó la atención por su buena ejecución: las vigilancias ofensivas de los centrales del Racing, Manu Hernando y Facundo González. Y es que las vigilancias ofensivas se están perdiendo por el camino de observar el balón y no la marca.
Expliquemos un poco qué es una vigilancia ofensiva por si alguien no conoce el concepto. Es, básicamente, realizar un seguimiento del rival cercano cuando tu equipo dispone del balón. Es decir, en caso de pérdida del balón, los jugadores más alejados de la misma tienen la capacidad de saber dónde está su rival realizando una vigilancia, para que, en caso de lanzar el balón hacia situaciones de ataque, los delanteros rivales estén controlados por la defensa,
Defender bien a base de vigilancias es un arte y además un arma muy poderosa, pues permite varias cosas:
- Ayudar en la presión tras pérdida rival: si tu equipo pierde el control del balón y la orden del entrenador es realizar una presión tras pérdida efectiva en la zona en la que se debe recuperar, las vigilancias ofensivas ayudan a que el equipo esté más unido en esas zonas donde se quiere realizar la presión. Así, estas vigilancias actuarían en lo que Seirul.lo, en sus Espacios de Fase, llama Zona de Cooperación.
- Evitar que el equipo rival tenga continuidad en el ataque: si los compañeros que realizan la presión no pueden recuperar el balón, las vigilancias provocarán el cortocircuito del ataque rival si es efectiva, lo que permitirá el continuum de la creación de volumen de juego propio.
- Añadir jugadores a zonas más ofensivas: si tus centrales (o un central, simplemente) es bueno realizando las vigilancias, es posible que puedas ubicar a jugadores de la última zona cerca de los jugadores de zonas inmediatamente delante en zona ofensiva. Así, puedes ubicar a un lateral, por ejemplo, en ubicaciones cercanas a su extremo, interior o pivote sin necesidad de preocuparse por su espalda dado que las vigilancias de sus centrales son contundentes.
Confiemos en que todos estos pequeños detalles sigan apareciendo en los partidos, pues muchas veces, cuando nuestro equipo dispone del balón en campo contrario, hay defensas que no están pendientes de la siguiente acción que habrá si se pierde el balón. Es labor de los entrenadores recordarlo y de los jugadores el tener esa capacidad de concentración.
Esta es la historia de dos amigos que decidieron ir a un festival de música y se enamoraron del club de la ciudad. Y es que cuando a uno le preguntan de qué equipo es, la respuesta es «Del Kortrijk». Y así, poco a poco, se va haciendo camino.
Kortrijk, o Cortrique es una ciudad situada en Flandes donde el río Lys pasa entre sus dos torres (las Broeltorens), donde tuvo lugar la Batalla de las Espuelas de Oro, donde el rey francés Felipe IV (y las espuelas doradas de sus nobles franceses) cayeron con estrépito. Es también la sede del Alcatraz Festival, donde cada año se reúnen miles de aficionados a la música rock y metal. Y es, sobre todo, la casa del Koninklijke Voetbalclub Kortrijk, o, simplemente, KV Kotrijk.
A esta locura de hacerse seguidores de un club modesto de la Jupiler League belga se unió una tercera persona y juntos, pretenden ser la primera peña española del club. Un club que ha pasado por un descenso el año pasado culminado con una temporada de ensueño para devolver al club donde se merece.
Desde hace casi una década, en Madrid hemos estado vibrando con los regates de Faiz Selemani, jugador emblema de Comores capaz de liderar a su selección a jugar una Copa de África. Nos hemos emocionado viendo al capitán, Kristof D´Haene, con una zurda de seda, siendo clave en los goles de sus delanteros. Nos ilusionamos con fichajes como el de Terem Moffi, hoy en día en el Hamburgo, y que se fue demasiado rápido del club cuando podíamos aspirar a algo más. Hemos soportado estoicamente la llegada de jugadores que no daban el nivel para la liga y nos hemos desesperado como si fuéramos oriundos de Flandes al ver que el equipo se iba a la Challenge tras diecinueve años.
Ahora, el KV Kortrijk ha vuelto a la primera división, la siempre entretenida Jupiler League, y su comienzo no está siendo esperanzador. Jugadores que deben adaptarse a otro ritmo y un calendario donde Brujas y Amberes han sido dos rivales que van a luchar por la liga, hacen presagiar que será un año duro.
Pero hay talento por descubrir, como el lateral izquierdo Matthew Anderson, con un futuro interesante, la vuelta a casa de Nayel Messhatou tras su periplo por el Standard de Lieja o el siempre fiable en la portería Marko Ilic, jugador que estuvo bajo los palos en el Estrella Roja-Fútbol Club Barcelona de hace algunos años.
Kortrijk es un club pequeño pero humilde. Con un campo, el Guldensporenstadion, en honor a las espuelas doradas, que siempre anima en su grada al equipo pase lo que pase. Un año más, volveremos a viajar a la ciudad que vio nacer un amor puro por unos colores, donde tres amigos se emocionaron cuando oyeron el nombre del club al mencionar a un jugador en la Eurocopa (Yevheni Makarenko con Ucrania en 2021) o cuando Marc Mayola recordó el pasado de Selemani por Kortrijk en televisión.
Analizaremos posteriormente al club, su idea de juego y sus posibilidades en el futuro. Sigan al KV Kortrijk y su vida será más alegre.

