– El niño está llorando.

Segundos de silencio. Suspiro.

– Ya voy.

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Caminas por la calle con la misma mirada que Neo al final de la primera película de «Matrix». Les miras, ves sus sonrisas relajadas, su despreocupación hacia lo que sucede, sus templadas vidas donde todo son dramas a peseta. Si supieran la realidad… Leer más

  1. Todo cambia. Así que tienes que adaptarte.
  2. Nadie se adapta si no hace un ejercicio de contrición y se mira las entrañas. El espejo es feo, pero es necesario.
  3.  Acepta quién eres. Acepta lo que eres. Acepta. Asume. Y cámbialo si no te gusta. Nadie dice  que fuera fácil, pero el camino se hace al andar, machadianamente hablando.
  4.  No toleres aquello que te hace daño. Tienes derecho a sangrar, pero no a que otros hagan sangre contigo.
  5. Ten las convicciones lo suficientemente fuertes como para que una pequeña brisa no las tire al suelo. A veces eso sirve para mover un planeta.
  6. Duda de todo y de nada. Sé todo y nada. Entiende, absorbe, muta y vuelve a empezar. Es el ciclo de la vida adaptable.
  7. Sé generoso de corazón, empático. Da gracias por lo que tienes porque siempre puede ser peor, créeme.
  8. Cuidémonos todos entre todos. Desterremos el odio del resto con la más absoluta de las indiferencias. No se construye una vida mejor odiando, pero tampoco se hace ignorando al que odia. El punto de no retorno siempre está cerca y es mejor confrontarlo. No tolerar lo no tolerable.
  9. No estás solo. No estás sola. Te quiero.
  10. Llegará el día en el que nos abracemos y besemos, sintamos la piel de otro o de otra. Una caricia, una lágrima derramada que resbala por la mejilla que sabe a sal y curas con tus labios. Una sonrisa plena cuando pueda ver tu boca sin necesidad de una mascarilla. Un «joder, lo hemos logrado» cuando todo esto pase. Un quererse más para no dejar de quererse. Leer punto 9.
  11. Resistir es vencer pero solo una parte del camino. Protegerse, valorarse, cuidarse, quererse, no olvidarse, transformarse y ser es algo que debes hacer siempre. El camino no es sencillo, pero estamos todos en esto.
  12. El ruido solo es eso y la higiene mental es necesaria. No te olvides, cuidarse es protegerse de lo tóxico.
  13. Los complejos los tenemos todos. Pero eso no significa que tengas que ser un acomplejado.
  14. Huye de aquellos que quieran soltar sus culpas, miedos y complejos en ti. No los merecen. No te merecen. No les des ese poder.
  15. Vuelve a leer el punto 9.
  16. Sé inteligente pero permítete hacer el tonto. Ser serio no es sinónimo de inteligencia.
  17. Llora todo lo que necesites. No hay nada malo en hacerlo. Suéltalo, mándalo bien lejos y que nunca regrese.
  18. Debes decir «basta» si así lo consideras. Nadie tiene derecho a dañarte. Y tú no debes dañarte. Eres un ser precioso capaz de todo. Solo debes descubrirlo.
  19. Cuestiona todo pero deja de ser idiota. Hay cosas que no son cuestionables. Empieza a entenderlo y el mundo será mejor.
  20. Cuida tu cuerpo. Lo necesitas toda tu vida.
  21. Cuida tu mente. No dejes que te boicotee. A veces solo necesitas escuchar tus emociones. Estúdialas y te entenderás mejor. Y tu cerebro también.
  22. Ten miedo al cambio pero cambia. Nada dura eternamente.
  23. Sé consecuente con lo que haces, encuentra tu energía vital e inflámala con acciones y pensamientos. Piensa a lo grande pero no seas como uno de esos gilipollas que dicen «Trust the process». Respétate.
  24. Vivir mejor no significa vivir con más. Acepta la renuncia. Aprecia el camino. No es necesario ser estoico pero acepta que hay cosas que no necesitas.
  25. Sal de esa nube negra que te nubla la cabeza. Grita, baila, canta, corre. Libérate de esas cuerdas invisibles. Lee el punto 9.
  26. Todo pasa pero tenemos que pasarlo unido. Haz política de cuidados. Nos va la salud en ello y lo lograremos.
  27. Siempre hay una luz alumbrando en alguna esquina. Siempre. Nunca estás sola o solo. Siempre alguien te mira y te cuida. Empezando por ti misma, por ti mismo, o por quienes te rodean.
  28. La experiencia es un grado pero debes entenderla, aprehenderla e integrarla. Somos experiencias.
  29. Evita lo que puedas evitar pero confronta lo inevitable. Es parte del camino y huir no te servirá de nada. Así son las reglas del juego de la vida. Pues a ganarle con sus reglas.
  30. Eres alguien importante, bello y precioso.
  31. Lee el punto 9.

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Desde pequeño, no sé por qué, veo mejor las cosas si están ladeadas que si están perfectamente colocadas. Quizá sea cuestión de perspectiva, o como parece más lógico, porque mi cerebro tiene ciertos compartimentos dañados vete-tú-a-saber-por-qué. De todos modos, siempre me ha parecido algo muy curioso. Leer más

«Ineluctable modalidad de lo visible: al menos eso si no más, pensado con los ojos «- Stephen Dedalus en el inicio del capítulo 3 del «Ulises» de James Joyce
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Como un bisturí que rasga la piel en dos, ejecutando una diagonal perfecta. Como un siete en el pantalón al levantarte de la mesa. Como una carrera en una media nada más estrenarla. Como Leo Messi corriendo hacia portería contraria. Leer más

«No creas que estoy huyendo
si me ves retroceder, espera,
que estoy cogiendo carrera» 

(Letra extraída de la canción «Pedrá» del grupo Extremoduro)
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A la que despuntaba el alba la boca tocaba otra boca. Otro mundo, otra época quizá, dos cuerpos alejados del espacio-tiempo que se buscaban y se perdían en una telaraña de brazos y piernas, rebuscándose el alma en cada contacto, suave, áspero, dulce, que hacía remover al otro en cada poro de su piel. Leer más

«Madrid es como el Sáhara, un camello por persona»
(Frase extraída de la canción «Falsa sensación de calma» del grupo Duo Kie»

Madrid es una ciudad con más de un millón de aristas. Cada esquina es un desafío, cada calle, un recorrido. Perderse en las calles de Madrid en invierno es conversar contigo mismo durante horas interminables al calor de un buen café que te recuerda quién eres cuando llegas a casa.
Madrid es acogedora con la gente de otras ciudades, pero su abrazo no es cálido. Madrid es una ciudad donde cualquier pensamiento nocivo te pasa factura. Una noche en un invierno en Madrid son años de vida. Prueben a pasar una noche deambulando por sus calles, encontrarán de todo, de lo más variopinto, gente yendo de un lado a otro, cantando, riendo…

Pero asegúrense, cuando vengan a un invierno en Madrid, de que en casa hay algo que les espera.

Madrid es terriblemente fría y cruel con la desdicha, con su soledad que no empatiza, con la melancolía que hiende y hiere a todo aquel viandante incauto. Madrid es una ciudad muy puta si no la conoces. Si no sabes que cada camino que surge en cada cambio de dirección en tu recorrido puede llevar al cielo o al infierno. Donde los hálitos de vida son suspiros al calor de una reunión de amigos mientras fuera el viento golpea los ventanales. Nadie pasa por Madrid sin una cicatriz.

Madrid es una rosa de espinas, preciosa a la vista pero quirúrgica al tacto. Te mantiene alerta su trasiego de café, periódico y vaho en las cafeterías, ese cielo plomizo, gris, que acoge a contrapié al desprevenido. Madrid es una ciudad única, y ese es su encanto. Y quizá, su propia muerte.

Madrid no deja indiferente a nadie. Es el cielo y el infierno. Solo de ti depende. Un invierno en Madrid, acérquense. La entrada solo cuesta la razón…

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Memoria para ser. Memoria para estar. Memoria de la memoria de aquel que no tiene memoria. De los que fueron lo que somos. De los que nacemos, de los que morimos, de los que ya no están, de los que están por venir. De los que nunca se enteran, de los que siempre se enteran. También de los enterados. Leer más