El Mundial de fútbol femenino ha supuesto una pequeña revolución en nuestro país. Se ha podido ver cómo las jugadoras españolas han dado una buen imagen que corrobora lo que se espera para el futuro: que el fútbol femenino sea una realidad estable y profesionalizada.

Pero además, nos ha dejado a Megan Rapinoe.

Cualquiera que haya seguido un poco la trayectoria del fútbol femenino en USA los últimos años habrá oído hablar de Abby Wambach, Hope Solo, Carli Lloyd, la más que mediática Alex Morgan o Megan Rapinoe. Las cualidades futbolísticas de Rapinoe y de las antes mencionadas no se discuten. Escorada a banda izquierda, buena en la conducción del balón, siempre cabeza arriba, con ese segundo de pausa que le permite decidir bien, un centro con gran calidad técnica… en definitiva, una de las mejores.

Pero además, Rapinoe se ha erigido en altavoz de las mujeres y el colectivo LGTBI al negarse a ir a la Casa Blanca como señal de rechazo a la política de Trump. Ese gesto, que podía quedar en nada, ha encontrado su voz a través de la libertad de expresión estadounidense que algunos quieren cercenar.

En su discurso, Rapinoe, con mucha tranquilidad (se ve que adora los focos) y gran firmeza y sentido del humor, ha expuesto las líneas magistrales de lo que como sociedad deberíamos hacer: ser mejores personas. Ha aludido a la diversidad de la plantilla norteamericana para recordar que aunque todos somos distintos, somos iguales en realidad. Sin histerismos ni alharacas, sino con la firmeza de quien se sabe en posesión de la razón.

Rapinoe es el paradigma de un nuevo amanecer para las mujeres deportistas en el siglo XXI. Como Marta Vieira y otras que han aportado, a través de sus gestos y sus discursos en televisión, su granito de arena por el avance de la mujer en la sociedad y en el mundo del fútbol en particular.

Rapinoe no reclama nada que no sea suyo o de cualquier colectivo que se siente discriminado. Y lo hace apelando a la razón del pueblo, a trabajar todos, a pedir responsabilidades a la sociedad, pues somos nosotros quien hacemos de la vida lo que es.

El siglo XXI ha entrado en el mundo del fútbol y con él, las mujeres. Ignorar su mensaje será un error para el deporte. Ignorar lo dicho por Megan Rapinoe, un error para la sociedad.

Ojalá más Megan Rapinoe en el futuro. Love more. Hate less…

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