Sistema 1-4-3-3

,

El Sistema 1-4-3-3 tiene una cualidad única: Sólo tiene tres jugadores en el centro del campo, así pues necesita de unos componentes especiales para ser efectivo.

Es el sistema empleado por el Fútbol Club Barcelona entre otros. Un solo mediocentro, dos interiores y dos extremos forman las características esenciales de este Sistema de Juego, eminentemente ofensivo.

Desgranaremos a continuación algunas de la peculiaridades de este Sistema:

– Para ser efectivo, necesita un porcentaje alto de posesión de balón, pues al contar con solo tres jugadores en el centro del campo (mediocentro e interiores), debe evitar a toda costa las transiciones, pues habría mucho espacio a la espalda de los interiores, zonas que el mediocentro debe ir en ayuda y que puede no abarcar. Además, a la hora de presionar siempre estará en inferioridad, pues los otros sistemas siempre contarán con un jugador más en el centro del campo, o bien en igualdad si el equipo contrario juega también el mismo sistema, lo que provocaría que el pivote (o pivotes) del equipo contrario pudieran desplazar el balón con facilidad.

– Las características fundamentales de este Sistema pasan por:

– Laterales ofensivos con gran despliegue físico.

– Interiores capaces de controlar el tempo de los partidos, que apenas pierdan balones y sean capaces de batir líneas con un pase.

– Extremos habilidosos en el 1×1

– Capacidad para agruparse y presionar en zonas cercanas al balón, achicando espacios.

– Alta capacidad de asociación con balón para buscar superioridades.

– Centrales con buena salida de balón y expeditivos en el 1×1.

– Mediocentros con inteligencia táctica para poder realizar una presión efectiva.

Una peculiaridad de este Sistema es procurar la elaboración del juego desde el portero (aunque no es estricto de este Sistema) gracias a que sus líneas de pase están escalonadas por los interiores y extremos, lo que permite la fluidez necesaria, evitando la rigidez del doble pivote.

La salida de balón generalmente tiene como receptores a los centrales o al mediocentro, para lograr la superioridad necesaria. En este tipo de salida de balón, los movimientos de los interiores y extremos son decisivos. Así pues, los interiores deben saber cuándo alejarse del poseedor del balón (centrales con balón o conduciendo) y cuando acercarse (mediocentro con balón). El caso opuesto será para los extremos.

Como hemos comentado antes, es necesario que todo el equipo esté bien agrupado a la hora de recuperar el balón pues las transiciones les hacen ser muy vulnerables al jugar con muchos jugadores por delante del balón. En esa faceta, el equilibrio que aporta el mediocentro sabiendo medir las distancias entre centrales e interiores es esencial. Un mediocentro que esté muy cerca de los interiores (algo que suele pasar de manera instintiva si tu equipo tiene mucha posesión de balón) provocará que cuando haya pérdida, deje a sus centrales desguarnecidos sin capacidad de ayuda.

Ese espacio entre mediocentro y centrales puede ser aprovechado bien por el delantero cayendo a los espacios entre central-lateral, bien por los extremos o mediapuntas para servir de trampolín a los movimientos ofensivos del equipo contrario.

 

Vamos a hablar a continuación del tipo de presión que los jugadores del centro del campo deben realizar frente a los distintos Sistemas de Juego que se encuentren, pues es donde se deciden los partidos. Al ser éste un Sistema donde predomina la Posesión de Balón, es primordial que se robe el balón lo antes posible. No es el 1-4-3-3 un Sistema que se preocupe en exceso por la rigidez a la hora de asignar roles y marcas más allá de las esenciales en zona defensiva (a fin de cuentas, sólo puede ser efectivo si se acompaña con un alto porcentaje de posesión). Pero plantearemos las dudas a partir de la presión en el centro del campo.

Suponiendo que el equipo contrario jugara un Sistema 1-4-2-3-1, esto es, con un doble pivote y un mediapunta, quedaría claro que el centro del campo estaría asignado de esta manera: Doble pivote para interiores, Mediapunta para Mediocentro. Dicho con nombres, Xavi e Iniesta se encargaban de lidiar con Xabi Alonso y Khedira mientras que Busquets tenía que marcar a Özil en los años de Mourinho en el Madrid. Así pues, habría igualdad numérica frente a este tipo de Sistema (obviamente habría movimientos y situaciones de compañeros que provocarían superioridad, pero nos ceñiremos solo al centro del campo para no alargarnos).

Frente a un equipo que juega 1-4-4-2 con rombo en el centro del campo, habría inferioridad, pues serían cuatro jugadores (mediocentro, dos interiores y mediapunta) contra tres, a lo que hay que sumar la presencia de dos delanteros ante dos centrales. A la hora de plantear el modo de presionar de manera efectiva vamos a empezar desde un supuesto simple: Un pase de un interior al mediocentro. Ese simple pase desencadenará los movimientos primarios (mediocentro e interiores) y secundarios (extremos, laterales) para que la presión pueda ser efectiva. En el gráfico se puede ver un pase del equipo azul desde la zona de interior izquierdo a su mediocentro, que es el hombre libre. Ese interior izquierdo tiene un contrario cerca (interior derecho rojo). Para evitar que ese mediocentro reciba solo y tenga tiempo para pensar, se necesita un movimiento de los jugadores de rojo. Bien podría el delantero bajar a presionar al mediocentro, pero si el balón se recupera, está muy léjos de la zona de ataque. Así pues, optaríamos por un movimiento sincronizado y bien ejecutado del lado débil de nuestra defensa, es decir, interior izquierdo, extremo izquierdo y lateral izquierdo del equipo rojo. Cuando el interior azul (número 8) da un pase hacia atrás, se produciría un movimiento de presión por parte del interior rojo (número 10) para evitar que el mediocentro azul pueda girarse y jugar al otro lado. Mientras, el lateral izquierdo que cerraba cerca de los centrales, irá a buscar su marca para evitar que reciba si el interior no logra presionar. Por último, el extremo izquierdo rojo cerrará su zona acercándose al interior para cortar el pase. Lo importante en este tipo de presión no es robar el balón en primera instancia, sino evitar que el mediocentro azul pueda girarse. Además, el lateral derecho rojo deberá ayudar a los centrales que se encuentran en situación de 1×1 con los delanteros.

En el supuesto caso de encontrarnos un equipo que también juegue 1-4-3-3 está claro que ambos mediocentros estarían libres de marca. Pero no podemos obligar a nuestro mediocentro a salir a tapar al mediocentro contrario, pues son muchos metros que recorrer. Para ello, necesitaremos de nuevo de la riqueza táctica de nuestros interiores. Volviendo a poner como situación el ejemplo anterior (pase de interior izquierdo azul a mediocentro), los movimientos a efectuar serían parecidos: El interior izquierdo rojo iría taponar al mediocentro azul, pero además, el mediocentro rojo se encargaría de hacer una Vigilancia al interior que queda libre. Aquí los laterales no podrían ayudar en la presión, pues ambos tienen marca, pero sí el extremo, cerrando su espacio ayudando al mediocentro.

Si tuviéramos que enfrentarnos a un rival que se ordena en un 1-3-5-2, nuestra inferioridad posicional sería manifiesta. Dos jugadores menos en el centro del campo, y con ambos centrales marcando (sabemos que no es exactamente así, pero a efectos de comprensión lo limitaremos de este modo). Frente a este tipo de Sistema, los interiores y mediocentros deben ser especialmente cuidadosos, pues siempre habrá dos hombres libres. Será esencial el trabajo de los interiores para taponar al mediocentro y del mediocentro para realizar las ayudas pertinentes. El Sistema 1-3-5-2 sólo es efectivo si dispone de tiempo para que sus carrileros se incorporen y es vulnerable cuanto más tiempo tiene el balón (exactamente igual que el 1-4-3-3), además de dejar espacio en ambas bandas al jugar con tres centrales. Para que la presión sea efectiva los movimientos de ayuda de los extremos a los laterales deben ser esenciales, pues robar en esa zona provocará que los laterales puedan doblar por banda y a los interiores recibir. Es éste el Sistema más peligroso de todos si se ejecuta bien para un Sistema 1-4-3-3, pues obliga a todos los jugadores a ser enormemente eficaces con balón si no quieren estar en inferioridad a cada error que cometan, con laterales y mediocentro sin poder realizar ayudas.

Para terminar, podemos deducir que para emplear el Sistema 1-4-3-3 necesitaremos un equipo eminentemente técnico, que pierda pocos balones, atrevido a la hora de presionar en campo contrario y con un gran conocimiento táctico de sus defectos (ningún Sistema de Juego es perfecto) para evitar descalabros. Es el Sistema más complejo de todos, pues sólo es eficaz al 100% de su ejecución. Cada pase mal dado provocará un esfuerzo defensivo mayor. De ahí que pocos equipos lo empleen.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *