1. Vamos a retorcer las palabras. Palabras retorcidas para buenas personas.
2. No dejaremos nada de ellas. De las palabras, quiero decir. Retorcer y exprimirlas hasta que no quede ninguna, beckettianamente hablando.
3. Retorcer gordianamente, descubriendo que hay vida más allá de tu mundo. Hay más, mucho más, alejandrinamente hablando, magnánimamente siendo.
4. Vamos a retorcer las palabras, dándole la vuelta al mundo, donde nada existe en un todo de nada. Donde la nada de todo bucea buscando ayuda en su nada más negra. Donde todo es nada y nada es todo. Donde toda la suciedad impregna tus fosas nasales.
5. Donde toda tu bajeza humana provoca que mi crisálida fluya. Hoy es un nuevo día.
6. Vamos a retorcer las palabras. Palabras buenas para personas retorcidas.
7. Tu impoluta soltura, tu capacidad para distinguirte, tu esencia, en definitiva. La grandeza que tienes, similar a una rata gobernando su pocilga.
8. Tu opulenta magnificencia, tu sacrílega benevolencia, parecida a cuando una mofeta huye de su enemigo dejando un oloroso rastro.
9. Tu increíble efigie, tu estampa única, la persona elegida para distinguirse entre todo el mundo, como cuando alguien eructa en el metro sin querer.
10. Donde toda tu altura humana provoca que mi larva infecte. Hoy no hay nuevo día.
11. Vamos a retorcer las buenas palabras. Vamos a apalabrar buenos retorcimientos. Retorzamos palabras buenas. ¡Vamos!
12. Mejor retorcer las palabras que a las personas.
13. El sol sale siempre. Pero tu sonrisa, sólo a veces.
14. El sol se pone siempre. Pero mi sonrisa, al verte.
15. Y en esta maldad sonreída recuerdo que es mejor ser buena persona que no alguien retorcido, pues, aunque nunca anduve recto, puedo mirarme al espejo sin avergonzarme de ser yo mismo.
16. Y eso, no lo pueden decir todos.

