Poemsamientos titilantes
- Titilaban las piedras…
- Las piedras no titilan.
- Vamos a ver, ¿un dragón puede hablar pero las piedras no pueden titilar?
- Pues también es verdad.
- Titilaban las piedras…
En realidad, nadie usa el verbo titilar, ni para piedras, ni para dragones, ni para nada. Las palabras mueren, nacen, renacen, se convierten, reconvierten, se acortan, se alargan, enjutan o forman melodramas en formas variadas. A veces, titilan. Como las luces cegadoras de un disparo de nieve. Como las luces que se agotan, agolpadas, al verte.
¿Existirá la palabra titilamiento? Lo fácil sería mirarlo en el buscador, o en un diccionario, ¿se acuerdan de ellos? Ahora estarán llenos de polvo, igual que estaban llenos de polvo cuando los consultábamos. Eran polvo, mas polvo ilustrado cuando consultábamos alguna de sus páginas. ¿Existirá el titilamiento? Qué más da. Acaso el mundo no crea palabras inventadas a cada segundo, ¿por qué no podría yo inventar la palabra «titilamiento»? Si Joyce inventó palabras, bien puedo hacerlo yo.
Claro. Ya. Como si tu fueras capaz de inventar. Que no lo digo yo eh, es algo a ojos vista de todo el mundo. Sólo tienes que mirar un poco hacia fuera para descubrir lo que ven los otros. Verte en los ojos de los otros. Pero ¿para qué? ¿Qué necesidad tengo yo en verme en los ojos de los otros? Vamos a ver. Con quien tengo que convivir es conmigo.
- Titilaban las piedras y el aire…
- ¡QUE LAS PIEDRAS NO TITILAN!
- ¿Te quieres callar? No me dejas concentrarme.
- Perdone el señorito, como si algo de lo que relata tuviera sentido. Si además cambias de tiempo verbal según vas narrando la escena. Es de locos.
- Bueno, admito que, a veces, cambio el tiempo verbal porque la narración me absorbe. Pero no lo hago a propósito, eh, es que, verás, a veces me emociono al describir y contar y claro, me pierdo, a quién no le pasa.
- A LA GENTE QUE SABE ESCRIBIR NO LE PASA. A ESA GENTE.
- Ya, pero, ¿y la pasión? La pasión debe contar. Las ganas. El querer llegar a contar algo.
- Claro, claro, eso cuenta muchísimo.
- ¿Lo dices en serio?
- Por supuesto que no. Las ganas. El querer. ¿Qué me estás contando? COSAS TANGIBLES ES LO QUE QUIERO.
- ¿Pero cómo vas a tangenciar el talento?
- Ya estamos con los palabros…
- El talento implica la emoción y el querer y el… ¿tangenciar no existe?
- Sí, pero no en el contexto que tú crees.
- Da igual, tú me has entendido.
- Con que te entiendas tú, es más que suficiente.
- En eso estamos de acuerdo.
- Y ahora, que titilen las piedras…
- ¡Que titilen!
Nota del autor: usen el castellano con uso proverbial. Es decir, destrozándolo como si fuera una cuartilla. Hundan las manos hasta sus raíces y disloquen todo lo necesario. Sean nuevos, aventureros, pero respeten la palabra.
Nota 2: Titilamiento existe. Como los extraterrestres.


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