KV Kortrijk, más que un sentimiento
Esta es la historia de dos amigos que decidieron ir a un festival de música y se enamoraron del club de la ciudad. Y es que cuando a uno le preguntan de qué equipo es, la respuesta es «Del Kortrijk». Y así, poco a poco, se va haciendo camino.
Kortrijk, o Cortrique es una ciudad situada en Flandes donde el río Lys pasa entre sus dos torres (las Broeltorens), donde tuvo lugar la Batalla de las Espuelas de Oro, donde el rey francés Felipe IV (y las espuelas doradas de sus nobles franceses) cayeron con estrépito. Es también la sede del Alcatraz Festival, donde cada año se reúnen miles de aficionados a la música rock y metal. Y es, sobre todo, la casa del Koninklijke Voetbalclub Kortrijk, o, simplemente, KV Kotrijk.
A esta locura de hacerse seguidores de un club modesto de la Jupiler League belga se unió una tercera persona y juntos, pretenden ser la primera peña española del club. Un club que ha pasado por un descenso el año pasado culminado con una temporada de ensueño para devolver al club donde se merece.
Desde hace casi una década, en Madrid hemos estado vibrando con los regates de Faiz Selemani, jugador emblema de Comores capaz de liderar a su selección a jugar una Copa de África. Nos hemos emocionado viendo al capitán, Kristof D´Haene, con una zurda de seda, siendo clave en los goles de sus delanteros. Nos ilusionamos con fichajes como el de Terem Moffi, hoy en día en el Hamburgo, y que se fue demasiado rápido del club cuando podíamos aspirar a algo más. Hemos soportado estoicamente la llegada de jugadores que no daban el nivel para la liga y nos hemos desesperado como si fuéramos oriundos de Flandes al ver que el equipo se iba a la Challenge tras diecinueve años.
Ahora, el KV Kortrijk ha vuelto a la primera división, la siempre entretenida Jupiler League, y su comienzo no está siendo esperanzador. Jugadores que deben adaptarse a otro ritmo y un calendario donde Brujas y Amberes han sido dos rivales que van a luchar por la liga, hacen presagiar que será un año duro.
Pero hay talento por descubrir, como el lateral izquierdo Matthew Anderson, con un futuro interesante, la vuelta a casa de Nayel Messhatou tras su periplo por el Standard de Lieja o el siempre fiable en la portería Marko Ilic, jugador que estuvo bajo los palos en el Estrella Roja-Fútbol Club Barcelona de hace algunos años.
Kortrijk es un club pequeño pero humilde. Con un campo, el Guldensporenstadion, en honor a las espuelas doradas, que siempre anima en su grada al equipo pase lo que pase. Un año más, volveremos a viajar a la ciudad que vio nacer un amor puro por unos colores, donde tres amigos se emocionaron cuando oyeron el nombre del club al mencionar a un jugador en la Eurocopa (Yevheni Makarenko con Ucrania en 2021) o cuando Marc Mayola recordó el pasado de Selemani por Kortrijk en televisión.
Analizaremos posteriormente al club, su idea de juego y sus posibilidades en el futuro. Sigan al KV Kortrijk y su vida será más alegre.





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