Las vigilancias ofensivas, las grandes olvidadas
Echando un ojo al Racing de Santander-Elche hubo algo que me llamó la atención por su buena ejecución: las vigilancias ofensivas de los centrales del Racing, Manu Hernando y Facundo González. Y es que las vigilancias ofensivas se están perdiendo por el camino de observar el balón y no la marca.
Expliquemos un poco qué es una vigilancia ofensiva por si alguien no conoce el concepto. Es, básicamente, realizar un seguimiento del rival cercano cuando tu equipo dispone del balón. Es decir, en caso de pérdida del balón, los jugadores más alejados de la misma tienen la capacidad de saber dónde está su rival realizando una vigilancia, para que, en caso de lanzar el balón hacia situaciones de ataque, los delanteros rivales estén controlados por la defensa,
Defender bien a base de vigilancias es un arte y además un arma muy poderosa, pues permite varias cosas:
- Ayudar en la presión tras pérdida rival: si tu equipo pierde el control del balón y la orden del entrenador es realizar una presión tras pérdida efectiva en la zona en la que se debe recuperar, las vigilancias ofensivas ayudan a que el equipo esté más unido en esas zonas donde se quiere realizar la presión. Así, estas vigilancias actuarían en lo que Seirul.lo, en sus Espacios de Fase, llama Zona de Cooperación.
- Evitar que el equipo rival tenga continuidad en el ataque: si los compañeros que realizan la presión no pueden recuperar el balón, las vigilancias provocarán el cortocircuito del ataque rival si es efectiva, lo que permitirá el continuum de la creación de volumen de juego propio.
- Añadir jugadores a zonas más ofensivas: si tus centrales (o un central, simplemente) es bueno realizando las vigilancias, es posible que puedas ubicar a jugadores de la última zona cerca de los jugadores de zonas inmediatamente delante en zona ofensiva. Así, puedes ubicar a un lateral, por ejemplo, en ubicaciones cercanas a su extremo, interior o pivote sin necesidad de preocuparse por su espalda dado que las vigilancias de sus centrales son contundentes.
Confiemos en que todos estos pequeños detalles sigan apareciendo en los partidos, pues muchas veces, cuando nuestro equipo dispone del balón en campo contrario, hay defensas que no están pendientes de la siguiente acción que habrá si se pierde el balón. Es labor de los entrenadores recordarlo y de los jugadores el tener esa capacidad de concentración.





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