Si el Atleti quiere…

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Otro año más, el Atlético de Madrid se prepara para una carrera contra Real Madrid y Fútbol Club Barcelona en la lucha por intentar levantar el trofeo doméstico más importante. Por otro lado, junto a Betis, Villareal y los dos equipos mencionados anteriormente, intentarán escalar esa montaña que se resiste desde hace tiempo que es la Champions League.

Es un equipo singular, el Atlético de Madrid. Ya no sólo por vivir a la sombra del mejor club del siglo XX, sino porque además su historia se enmarca en una serie de casualidades variopintas. Para empezar, es el único equipo en la historia del fútbol que tiene una Copa Intercontinental sin haber ganado una Champions.

Pero hay otro dato igual de sorprendente: el Atlético de Madrid ha llegado a tres finales de Champions y Copa de Europa. Al terminar los 90 minutos reglamentarios, en ninguna de las tres finales iban por debajo en el resultado. Pero perdió las tres. Ver para creer. Y es que la leyenda del Pupas es cierta pero solo a medias. Y se terminará de borrar el día en el que la zona noble, el staff técnico, jugadores y gran parte de la afición recuerden su identidad y dejen atrás décadas de complejos.

Hay que advertir que no es fácil si tu vecino gana ligas, Copas de Europa y trae a la mayoría de estrellas europeas durante décadas. Todo se complica si además desciendes a Segunda División con el club intervenido. Y ya la estocada definitiva es perder dos finales de Champions ante el Real Madrid.

Es curioso, esto de la Décima madridista: por un lado, la historia del Real Madrid habría cambiado, pero sobre todo habría cambiado la personalidad del aficionado atlético, acostumbrado a recibir siempre todas en el mismo carrillo. Pero como la historia además es macabra, le da al aficionado colchonero otra dosis de café amargo en Milán, lo que instala en el colectivo imaginario que el Atleti nunca ganará una Champions o será alternativa a Madrid y Barça.

Pero este pensamiento, ya, debería llegar a su fin.

La reconstrucción del Atlético de Madrid en su plantilla hace que se vayan incorporando perfiles y calidad que aglutinen lo que ha dado éxito en el pasado. Los sucesivos equipos entrenados por Diego Pablo Simeone han hecho de la solidez su bandera y muchas de las piezas que fueron exitosas (Godín, Diego Costa,…) no han sido reemplazadas de manera relevante. Si la llegada del Cholo hace más de una década insufló esperanzas y carácter a un club que estaba clínicamente muerto, lejos quedan ya sus mejores registros. Parece que a Simeone se le está desgastando la idea, o bien que necesita piezas nuevas.

Y es ahí, en esta temporada 2026-2027 donde el Atleti comienza un curso que puede ilusionar a sus aficionados. Con campeones del mundo fichados como Grimaldo, un seguro a balón parado, con el crecimiento de jugadores como Pablo Barrios, Baena o Lookman, más la llegada de talentos como Kang-In Lee, el Atlético de Madrid tiene razones para poder soñar.

Pero, fiel a su historia, siempre hay algo. Y ese algo a principios de temporada ha sido todo el lío con Julián Álvarez. Y la pregunta que se hace todo el mundo que no es aficionado del Atleti ni trabaja para él es: ¿Será este el año en el que el Atleti deje atrás todos sus complejos y fantasmas y se crea de verdad que puede optar a todo?

Sólo tiene que mirar a Londres. Y recordar lo que ha logrado Mikel Arteta en su Arsenal. Ya es hora.

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