Terzic y el Athletic

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Ha llegado Edin Terzic a Bilbao y su designación como entrenador del Athletic ha causado más de una sorpresa a orillas del Nervión. La salida de Ernesto Valverde tras un tercer ciclo que se antojaba ya agotado supuso que, veintitrés años después, un alemán volviera al banquillo de San Mamés. Habrá que ver si el periplo de Terziç deja un rastro mayor que el de su predecesor, Jupp Heynckes.

Los entrenadores extranjeros en un club como el Athletic, que sólo ficha jugadores nacionales, no son una excepción. Casi la mitad de los entrenadores que ha tenido el conjunto bilbaíno han nacido fuera del estado español y ya desde sus inicios, con Mr. Sheperd, la dinámica de este tipo de llegadas han supuesto la renovación de un ciclo. Y es hora de que Terzic insufle aire a un equipo que no andaba en sus mejores momentos.

Parecía desde fuera que el Athletic había perdido algo de alegría, que su juego había decaído y quizá el peso de las temporadas con Valverde, lesiones y estados de forma parecían menguar el gran logro obtenido en 2024, la Copa del Rey, tras treinta años persiguiéndola. Ahora, ese nuevo reto que impulsará el técnico alemán viene precedido del éxito del Mundial 2026, donde tanto Unai Simón, Aymeric Laporte y, en menor medida debido a las lesiones, Nico Williams, han dado un paso adelante para estabilizar la gabarra vasca.

Como suele suceder todos los años, la cantera será decisiva para que los jugadores vayan creciendo y se asomen a esa Primera División que no da tiempo a nadie, mientras que jugadores contrastados como Yuri, Ruiz De Galarreta, Berenguer y especialmente Oihan Sancet, deben ser el mascarón de proa de un club que, junto a los tres mundialistas, quiere sentirse de nuevo importante en la Liga. Además, otros jugadores como Generabarrena, Jauregizar o el canterano Louis-Jean Johaneko pueden ser piezas que hagan afianzar el proyecto dirigido por Terzic.

En su victoria por 3-0 ante el Atlético de Madrid se vieron las intenciones de ser un equipo que busca filtrar por dentro en salida de balón gracias al buen pie de Laporte, reclutado para la causa tras su paso por Arabia, lo cual permite a Ruiz de Galarreta poder encontrar socios, ya sea cerca con Sancet haciendo de enlace con los jugadores de arriba, como buscando en banda a Nico o Iñaki Williams.

Los hermanos Williams serán importantes en lo emocional pero especialmente en lo cuantitativo. Una buena versión de ellos provocará que el conjunto vasco tenga opciones de encaramarse a los puestos que dan derecho a jugar competición europea. Si Terzic es capaz de engrasar y apretar las tuercas a un equipo que tiene a una afición deseosa de vértigo, contraataques furiosos y duelos por el esférico, San Mamés puede ser un escenario donde los athleticzales vuelvan a divertirse. La Catedral bien merece jugar partidos europeos.

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