¿Por qué se juega mal al fútbol?

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Viendo varios encuentros del fin de semana aparece el mismo modus operandi en los equipos: juegan mal. Y no, no es que los equipos no jueguen como a mí me gustaría que jugaran, es que su modo de jugar no es eficiente ni efectivo. Podríamos pensar que son jugadores de élite y que saben bien lo que hacen, pero la realidad suele ser tozuda: llegar a la élite no te asegura tener una comprensión del fútbol al mismo nivel de élite. Incluso con los entrenadores sucede algo similar.

¿Por qué juegan tan mal los equipos? Cabría pensar que es porque la idea de juego busca el resultado más allá de lo estético (como si fueran antagónicas) o porque el espectador se aburre en las gradas, pero no. No estamos hablando de propuestas futbolísticas (todas respetables) sino al simple hecho de ver a veintidós jugadores/as jugando mal en el terreno de juego.

¿A qué llamamos jugar mal? Pues a hacer la guerra por su cuenta, a decidir erróneamente, a ejecutar todavía peor, a que no haya una idea de equipo que la secunde, a que las jugadas sean eso, una sucesión de jugadas inconexas unas de otras sin más pretensión que intentar que salga bien casi por casualidad, a focalizar solo en el aspecto sin balón y obviar lo que se hace con él, a organizar a tu equipo de manera táctica (sea eso lo que quiera que sea) y que cuando el equipo se desorganice el caos presente sea irremediable. A que, en definitiva, tus jugadores/as no estén jugando el partido de manera coral en común unión a la idea de juego del staff técnico.

Esto, que podía parecer algo anecdótico, es bastante más frecuente a la hora de ver partidos. Equipos donde atacan dos o tres jugadores, no porque la estrategia operativa sea ésa, sino porque se lanzan a la aventura sin más, o jugadas que están pidiendo a gritos volver al origen de la creación de juego pero sus intérpretes siguen obstinados en hacer una resolución mala de la misma (no distinta, sino mala).

Hay que dejar una cosa clara: un equipo puede no jugar del modo que le guste al aficionado, pero si hay una idea detrás que la soporta con unos jugadores/as que la ejecutan de manera clara, ese equipo juega bien, porque sabe lo que hace. Y eso no lo hacen todos los equipos, ya sea por falta de profundización de conocimiento del juego o porque no son capaces de analizar las mejores opciones. Al final, el fútbol pasa de ser un equipo a una sucesión de individualidades. Y salvo que en tu equipo estén Messi o Maradona, las individualidades, si no están al servicio del equipo, no lo mejoran.

Y eso es lo que sucede cuando en los partidos los equipos van de una portería a otra, sin cabeza, con pérdidas absurdas, exceso de conducciones de balón, fallos fáciles al primer toque o líneas defensivas tan mal organizadas que evitar el gol es inevitable. Cuando un equipo juega mal es porque hay demasiadas grietas en la idea, y más vale detectarlas pronto o no irá a mejor.

Con esto no queremos decir que no haya jugadores/as diferentes y que todo deba ser armónico y orquestado. Nada más lejos de la realidad, porque solo desde el entendimiento del ecosistema se realizarán mejor los desempeños que necesita el equipo para ganar. Lo que queremos decir es que detrás de la idea, no hay idea. Y si la hay, se ejecuta terriblemente.

Este tipo de ejecuciones, ideas o como se quieran llamar que conllevan el jugar mal muchas veces son entendidas como «partidos trabados», «partidos muy físicos» (sea «lo físico», lo que quiera que sea), «partidos tácticos» (bajo «lo táctico» se esconde el jugar mal muchas veces) o partidos «de poder a poder» (de poder jugar un poco bien al fútbol, se entiende). Cualquier cosa menos asimilar que se juega mal.

Y jugar mal al fútbol es más común de lo que se cree porque el fútbol es un deporte que es sencillo para jugar pero no es simple para entenderlo, pues jugar simple es lo más difícil que hay. Porque no es complicado patear un balón o entender sus reglas pero es muy complejo en el ecosistema donde todo sucede. Porque parece que para jugar al fútbol todo vale, pero cuando se analiza a los que ganan, la realidad dice otra cosa.

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