Mentiras sobre el Juego de Posición

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Hoy toca hablar de un modo de jugar que lleva el nombre de una tarea. De un estilo de juego del que habla todo el mundo pero que no se molesta en buscar las preguntas adecuadas. De una lógica interna en el que todo queda supeditado a frases hechas y entrecomilladas que no dan la dimensión real del contexto en el que se genera el juego. Vamos a hablar del Juego de Posición.

Lo primero que vamos a hacer es no sumergirnos de cabeza en las ciencias de la complejidad ni en conceptos farragosos porque no conducen a nada al lector que quiere algo más instantáneo. Si alguien quiere saber más sobre este tema hay bibliografía de sobra y no sólo de fútbol. Porque quizá ése es el primer problema: que se habla de fútbol pero se ejercita el poco sobre los porqués del juego. Y, en muchos casos, si se preguntan las causas del efecto realizado, se obvian o se desconocen ciertas raíces básicas del mismo.

Vamos a establecer una premisa: el Juego de Posición (que, como dijimos anteriormente, también es una tarea de entrenamiento) es diferente al juego posicional, que sería algo mecanizado. Comentando sobre este modelo de juego con amigos entrenadores, lo explican meridianamente claro: se puede jugar de manera posicional, pero no por ello practicas Juego de Posición. Continuando en su explicación, comentan que el Juego de Posición busca la asociación, aprovechar el espacio y fomentar las relaciones. Además, el mundo del fútbol y su rico vocabulario ha evolucionado y ya Lillo, hace más de diez años, cambiaba el término por Juego de Ubicación, más preciso a la hora de la nomenclatura, pues la ubicación es algo temporal mientras que la posición alude a lo estático (primer problema de todos aquellos que hablan del Juego de Posición al considerarlo estático. Gran error).  Lo que sucede es que, en el mundo angloparlante en el que vivimos, la traducción a Positional Play da una ambigüedad en el concepto que provoca que haya definiciones poco precisas o directamente falsas sobre el Juego de Posición.

Escuchando a Luis Enrique hablar en rueda de prensa sobre el Juego de Posición mucha gente ha aprovechado lo que ha dicho el entrenador del PSG sin entender el proceso que ha recorrido este tipo de juego, con el mismo Luis Enrique como adalid. El entrenador asturiano dice que el Juego de Posición tradicional que él conocía de Barcelona ha desaparecido y tiene razón. Desapareció hace más de una década, concretamente cuando Pep Guardiola dejó de innovar en ese sentido, profundizando y sublimando el estilo con un «Barça líquido» en palabras de Martí Perarnau, donde parecía que todos flotaban y aparecían donde nadie los esperaba. El dominio de ese tipo de juego, de ese querer ahondar en su raíz, se precipitó ahí.

Pero no se quedó quieto. El mismo Guardiola, con sus variadas novedades tácticas, el mismo Luis Enrique, quien inició en Barcelona una vuelta de tuerca al modelo de Guardiola por el lado opuesto (la única manera de innovar el modelo era comenzarlo al revés, quitando piezas básicas como Xavi y reemplazándola por otras como Rakitic o André Gomes, teniendo la idea de intentar mejorarlo desde otro prisma y, durante un breve periodo de tiempo, salió bien), Arteta, De Zerbi y otros tantos han innovado en la línea propuesta por Pep Guardiola. Si Cruyff trajó el triángulo holandés, Guardiola trajó la actualización. Y, a partir de ahí, la idea mutó en un ecosistema tan complejo como es el fútbol. Sobre dinámicas ecológicas y Metaestabilidad también tienen bibliografía al respecto.

Pero las declaraciones de Lucho no ahondan en un matiz importante, como bien me dice un amigo entrenador en la élite: No todo es posición ni todo es movimiento constante. Ambas llevarían a ser inoperantes. Si sólo hubiera posición, sería estático, si fuera todo movimiento constante, sería anárquico. Y eso no es estable dentro del fluir del juego.

Sobre sistemas, entropías y caos tienen bibliografía variada que no comentaremos para no aburrir al personal, pero sí hay que entender una cosa: un equipo de fútbol en un campo de juego es un sistema cambiante y quienes practican el Juego de Posición lo saben. Por eso, vamos a contar algunas mentiras que se le atribuyen a este tipo modo de jugar.

  • El Juego de Posición se basa en la ocupación racional de espacios: aquí el problema que subyace es entender que la ocupación de espacios está predeterminada y que además todo el mundo ocupa una parcela como si esto fuera la idea que quisieron desarrollar en la Rusia soviética donde cada jugador sólo podía moverse en un cuadrado del campo. El Juego de Posición es «lectura, optimización y acción/reacción» me comenta de nuevo mi amigo entrenador. ¿Cómo alguien puede pensar que los jugadores están ubicados en lugares preestablecidos? Pues eso es lo que da pie a la siguiente falsedad.
  • El Juego de Posición automatiza movimientos: Si hemos dicho anteriormente que un equipo cambia constantemente dentro del fluir del juego, pensar que automatiza es absurdo. Iniesta, Xavi o Messi sentían el juego libremente igual que lo han sentido tantos futbolistas que han tenido un ecosistema donde poder expresarse, reducir esa creatividad a automatización de movimientos es un argumento demasiado simplista y poco concreto. El propio Guardiola lo comenta en una entrevista, cuando dice que si hay una presión determinada el espacio libre está en otro lado. «no me digas cómo pero el balón debe llegar ahí». Si automatizara, explicaría paso por paso qué hacer. Automatizar esclerotiza al jugador y el modo metodológico (Entrenamiento Estructurado en este caso, del cual pueden leer gustosamente) es justamente lo contrario: dar al jugador libertad para que haga lo que mejor sabe hacer.
  • El Juego de Posición prioriza orden y estabilidad, minimizando el caos: Asemejar orden y estabilidad a estatismo es capcioso. Asemejar caos a libertad, también. Porque el Juego de Posición se rige por las ciencias de la complejidad y lo estable-inestable (es decir, Metaestabilidad) forma parte de su día a día. Pensar que es estático es no entenderlo. Y sucede igual con el caos. El Juego de Posición entiende el caos como oportunidad para crear un ecosistema nuevo, para que el jugador sea libre en los parámetros que ese ecosistema inestable permite y, hasta que ese ecosistema nuevo se crea, hay una incertidumbre de la cual no se sabe lo que sucederá (algo que aterra a todo entrenador). Aporta también una estructura, pero aquí no es sinónimo de rigidez. Otra cosa es confundir caos con libertinaje, lo que lleva a la anarquía (o entropía) y a ser un equipo ineficaz.Una falsedad más en pos de dejar al jugador hacer lo que quiera como sinónimo de libertad. Lo comentamos antes: lo estático y lo libertino hacen ser ineficaces.
  • El Juego de Posición no da prioridad a las relaciones entre jugadores/as: el fútbol no puede escapar de las ciencias de la complejidad y ninguna de las estructuras que forman al jugador/a. Se habla siempre al criticar este tipo de juego que los extremos están pegados a banda sin intervenir en la jugada (o eso se cree). Lo que se obvia son las distancias de relación de otros jugadores. ¿Dani Alves y Leo Messi no se relacionaban? ¿Iniesta y Xavi no estaban cerca el uno del otro? Al final, la crítica siempre va hacia lo que nosotros mismos queramos hacernos creer ver. El fútbol siempre ha sido un deporte de relaciones. De distancias, de tiempo, de espacio, de creatividad. Y el Juego de Posición permite esas relaciones porque nacen de la creatividad de los jugadores, no son automatizadas. Pueden ser similares, pero nunca iguales. Y se deben, principalmente, a la variabilidad ejercida en sus entrenamientos teniendo como sujeto principal al Ser Humano-Deportista, en palabras de Seirul.lo. Pensar que el Juego de Posición es solo ubicación es simplista, porque obvia la complejidad inherente.
  • El entrenador es una figura que coarta la libertad en el Juego de Posición: bajo el nombre de la libertad se están perpetrando unas licencias a todos los niveles (políticos, sociales) y el fútbol no va a ser una excepción. Dar libertad al jugador como sinónimo de hacer lo que quiera sin entender al equipo es un suicidio futbolístico. Con lo cual, todos los entrenadores, todos, sin excepción, organizan a su equipo para que se den las mejores condiciones. Así que pensar que este modelo de juego es el que tiene a los entrenadores más estrictos es falso: todos los entrenadores lo son, o no lo son ninguno.
  • El Juego de Posición es como el ajedrez: esto enlaza con lo expuesto anteriormente, pensar que los jugadores son piezas que ni sienten ni padecen a las órdenes de un tiránico entrenador que los mueve a voluntad pero la realidad dice que es bastante distinto. Los jugadores piensan y sienten y es labor del entrenador intentar aunar lo que cada jugador/a puede hacer en beneficio del equipo. Hay propuestas en las que el jugador/a tiene que automatizar o le dicen lo que debe hacer a cada paso, pero el Juego de Posición no tiene esas premisas, porque romperían con el ecosistema dinámico que cambia y cambia precisamente por las decisiones que toman todos los jugadores/as en el campo.

Podríamos decir, por tanto, que el Juego de Posición/Ubicación es un modelo de juego que lleva al equipo lejos de una rigidez pero con estructuras que le hacen ser flexibles en el caos reinante que es un partido de fútbol y no, como muchos opinan, un modo de jugar reduccionista donde el entrenador tiene un mando a distancia y repite incesantemente movimientos automatizados.

 

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