1. Lo que surge a toda potencia desde dentro, fulgurante como un tornado.

2. Remolinos. De aire o de agua. Aguaarremolinada.

3. Surfeando como de pequeño evitabas los obstáculos que había por la calle. Pantorrillas aprenden rápido.

4. Como un patinete que desgasta ruedas, cabalgando la ciudad a primera hora de la tarde cuando la canícula está en todo su esplendor.

5. Las horas sin nada que hacer más que vivir. Esas estupendas horas.

6. Una piscina municipal. Un conglomerado de gente. Una urbanización con piscina. Un modelo aspiracional.

7. Agua donde meter los pies mientras el mundo se calienta cada vez más.

8. Somos ranas hirviendo que no saben que están hirviendo.

9. Un invierno caliente. Un invierno hirviendo. Un invierno e ir viendo.

10. Sudar antes de que el poro sude. Veranos con la piel a tiras.

11. Dadme piscinas más grandes.

12. El chapuzón veraniego. Tragar agua que se mete por la nariz. Los ojos rojos. El cuerpo cansado.

13. Ya no hay filetes rusos en un tupper. Ahora los chiquillos suben a casa.

14. El sol azota, la canícula aprieta, la piel quema, lacerante. Los primeros días del verano. El tiempo del adolescente.

15. Matar por un trozo de sombra también es deporte nacional.

16. Esperar a que todo llegue al ritmo que tú puedas encontrarte bien. El verano es un suspiro cuando eres joven pero para ti ya no.

17. Esperar a que los momentos lleguen. Porque en tu propio ritmo encontrarás la verdad.

18. Oler el olor del que huele a salitre. Oler lo que el viento trae, circundante, desde la playa. Oler a mar. Oler a vida y a alegría.

1. Que el tiempo se acaba.

2. A ver, no todo el tiempo, solo el tuyo. Y el mío.

3. Alárgalo un poco. Aláaaaaaaaaaaaaaaaaaaaargalo. Pero tampoco tanto, tampoco es tan necesario.

4. Se acaba tu tiempo y se acaba el mío. Llega el descanso.

5. La tumbona se huele a la distancia, refulgiendo preciosa en tu mente. El sol saluda con sus rayos.

6. El sol, sus rayos, la crema solar, el cantar del ruiseñor que ya no está mohíno. La vida se abre camino, parquejurásicamente hablando.

7. Volver a nacer es volver a vivir, renacer en este día donde no hay nada que lo nuble. Cada sonrisa en cada rayo de sol. Sonrienrayando.

8. Lobotomías sin sentido. Locotomías.

9. Despliegue polifácetico de lo que nadie debe comprender. Rienda suelta a todos los alérgenos sociales que incomodan. El estupor de la tontería. El odio hacia la insensibilidad.

10. Paz que respiras mientras hueles a salitre. Somos ventisca.

11. Inocuo e insípido arreglo de palabras inconexas. Fealdad de la ciencia que todo lo prueba. Arte hipnótico que descabella lo indeseable.

12. No hay nada preconcebido a la hora de teclear. Con ruido y furia, faulknerariamente hablando.

13. Escribir sin piel, agrietando los dedos, con las falanges rotas, los tendones asomando. Ligamentos que entorpecen el ritmo. Obsesión por llegar  a la meta.

14. Saber que lo que haces está bien. Dormir por las noches. Endormir.

15. Garabatear palabras en el aire y pensar que eres un genio. Solo los genios son lo bastante estúpidos como para creerse genios. Solo los genios son tan geniales para saber que son genios.

16. Flores que despuntan al alba, saludando con sus esporas a tus fosas nasales, alérgicamente hablando.

17. La música que suena con el sol de fondo, saludando impertérrito mientras se pregunta quién le podía dar un vaso de agua.

18. El agua que evapora pensamientos y dudas. Que sana, que cura.

19. Las sonrisas que engañan, las miradas que matan. Los silencios que acechan. La risa que provocas.

20. Los vericuetos de la vida, los caminos intrincados, los hilos imbricados. La farfullería de las frases hechas. Lo vacío.

21. Escribir desde lo positivo, lo proactivo. Porque sabes que solo una palabra bastará para sanarme, por dios bendito.

22. Sacralizar lo humano, humanizar, ser más humanos, humanar.

23. Husmear entre el olor de la hierba y tu sonrisa. Tu mano al pasear. El horizonte a regalar. La vida, que nos recorre, así, casi sin pensar.

 

Hay personas entrañables. De esas que sientes con las entrañas. De las que te calientan el alma por dentro. Son, decía, gente entrañable.

Los entrañables nunca dejan de brillar, siempre están ahí presentes, persistentes, inasequibles al desaliento. Siempre están, nunca descansan.

Son así de entrañables. Les quieres ver.

Quieres ver sus entrañas arder, concretamente.

Los entrañables siempre tienen un foco en el que soltar su verborrea. Nunca están fuera del radio de información, están ahí, tejiendo, macerando, insinuando, 24 horas al día. Siempre están, nunca descansan.

Los entrañables merecen toda nuestra atención, toda. Si os fijáis, se les puede ver siempre rodeados de más personas entrañables, de un lado para otro, buscando a quien merecer. Se les puede identificar por el resto de baba adosado a sus zapatos y que marca la senda de los entrañables. Una gente verdaderamente entrañable.

Su marca es la discreción cuando no hay alguien relevante y la majestuosidad cuando la abeja reina poliniza. En ese momento es cuando abren la boca y reciben el néctar hasta atragantarse. Entonces salen corriendo a juntarse con otros entrañables, emocionados, regocijados, bendecidos.

Hay mucha gente entrañable en el mundo.

Es tu labor desentrañarlas.

 

 

Voy a escribir con la poca nada que me queda. Con esa pena innata que tiene todo aquel que ha nacido marcado. De todos los que conocen la derrota en los días que pesan. Pesan los días.

Los días van pesando poco a poco, como la nada innata que marca la pena. De los derrotistas que conocen el peso de la vida. De la vida innata que poseen a los que no les queda nada. La nada marca, quien lo probó, lo sabe, bajo el peso de la derrota de los que han conocido lo innato de los días. Los días innatos.

Lo innato que nace del instinto que hace que la nada retroceda. Del fuego caliente que agrieta tus venas purificando tu cuerpo. De la nada que son todas estas palabras que danzan entre ellas, silbantes, ululantes, estridentes y secas, mostrando solo su parte más brillante, obviando su cara más fea.

Lo instintivo que nace de lo innato, de lo puro, de lo de dentro, del alma, del duende, de lo primario, de lo prosaico, de lo certero, de lo asentado. De lo que dictan las tripas, de lo que resuena cuando el alma explota. Del pequeño silencio que se hace una vez todo ha pasado. De lo innato, de lo que nadie se esconde.

En los días innatos no hay lugar para la hipocresía, porque cuando la noche se alza, los fantasmas advierten. Y lo innato, no engaña.

1. Inconexo pero concreto. Nada extenso, poco seso.

2. Rompiendo como las olas rompen en tu cabeza al escuchar la voz de quien quieres.

3. No podrán pararlo. Electricidad, como Zea Mays.

4. Desato olas de furia en tu mar de calma, rasgo tus mareas como un niño con un cuchillo en la mano. La sonrisa es inevitable.

5. La energía es imparable. Vas a necesitar algo más que eso si intentas frenarme.

6. La tormenta alrededor es solo el juego que practico elevando mi dedo al cielo.

7. El huracán que lo desata todo, el Dedo de Dios.

8. Rápido como un relámpago traspaso tu alma antes de que puedas sentirlo. Como un aguijón en Antares.

9. Intertextualidad, ¡cojones!. Ruidoso como un trueno que abomba el mundo.

10. Me queda tanta energía que el final está lejos de llegar. Mi sonrisa me delata.

11. Electricidad, como Zea Mays.

12. Cada célula de mi alma despierta con el rugido que mi corazón emite sintiéndose única. Somos millones.

13. Irrefrenable. Imparable. Invencible. Vivo.

14. Como la fina lluvia que mesa tus cabellos, como besos húmedos que caen del firmamento para saludarte.

15. Como el cielo plomizo que hay sobre tu cabeza, siempre vigilante. Como si nada fuera igual.

16. Como ver el mundo desde el Piornal, a lo Robe.

17. Como volver a empezar, una y otra vez, a recorrer con la mirada tu piel. Fulgurante, como un destello.

18. Como el que da y no tiene. Como el que tiene y nunca da. Como el que toma y deja. Como el que nada ostenta.

19. Nos veremos en tu río, a lo Anna Livia Plurabelle.

20. Nos veremos al otro lado, cuando la lluvia escampe.

21. No lo olvides, aquí sigo, vigilante.

Mira hacia otro lado

Cuando veas que no hay café hecho

mira hacia otro lado

Cuando veas que hay cubiertos en el fregadero

mira hacia otro lado

Cuando veas la basura a rebosar

mira hacia otro lado

Cuando el semáforo esté en ámbar

mira hacia otro lado

Cuando la fotocopia esté atascada

mira hacia otro lado

Cuando alguien pida un favor

mira hacia otro lado

Cuando en el metro veas a una anciana buscando asiento

mira hacia otro lado

Cuando a una amiga la silben por la calle

mira hacia otro lado

Cuando tu jefe explote trabajadores

mira hacia otro lado

Cuando tus compañeros se organicen

mira hacia otro lado

Cuando tu amigo insulte a su novia

mira hacia otro lado

Cuando haya un comentario homófobo

mira hacia otro lado

Cuando oigas un chiste racista

mira hacia otro lado

Cuando un mendigo esté junto a tu puerta

mira hacia otro lado

Cuando la televisión te mienta

mira hacia otro lado

Cuando en redes sociales denuncien

mira hacia otro lado

Cuando compartas vídeos privados

mira hacia otro lado

Cuando te excites viendo abusos

mira hacia otro lado

Y cuando cierres los ojos

nosotros te estaremos mirando.

1. «Nadie escribe nunca cuando es feliz», dijo alguien que nunca escribió nada bueno.

2. Estamos en días entrañables. De los de sacar las entrañas.

3. Siempre tú mejor que yo. Tus entrañas, digo.

4. Voy a decir siempre lo que quiero como quiero y como me da la gana. Dijo alguien sin riego.

5. Enfermedades místicas. Ave Malaria.

6. Tormentas neblinosas llenas de ruegos. Cumbres quejumbrosas.

7. Compra, parásito, que es lo que toca.

8. Sácate unas buenas fotos para que sigas siendo irrelevante en la vida de nadie.

9. Más todo, menos nada.

10. Hipocondriácamente asfixiante. Paroxismo inalienable.

11. Saber que todo está bien en la sonrisa de alguien.

12. Llenar el alma de pensamientos que rescatan vidas que a veces se diluyen.

13. Mirar como te mira tu perra al mirarte.

14. Sueños que no se cumplen es lo que viene siendo madrugar.

15. Parcialmente perdido, totalmente inolvidable.

16. Estúpidamente acrítico, sinuosamente juicioso. Resbaladizo por doquier en tu fanfarria.

17. Aplaude, imbécil.

18. Dejar la mente en blanco es fácil. No seas un blanco fácil. Piensa, rediós.

19. El talento es lo que el oficio hace que se desgaste.

20. Y llegará el momento en el que cierres el año. Sonríe, sigues aquí. Sonríe, los tuyos siguen aquí.

21. Odiar no tiene sentido si no es odio puro.

22. Y así se va, como aquel que nunca quiso irse pero sus pasos da, un año más.

23. Respira.

  1. Lo frío suele helar. Como la estupidez tupida bajo tu pelo.
  2. Voy a ser un torrente helado (no ballesteriano). Sagafuguismo. Whisky J&B.
  3. Voy a retorcer tu gesto caleidoscópicamente hablando. Hasta que sólo sea disonante.
  4. Espectáculo caricaturesco en forma de servilismo impune, nada necesario, debido a los dogmas que rigen tu poco riego.
  5. Formas de luz que tú no eres. Seres de luz donde tú no apareces.
  6. Tu cociente intelectual está muy por debajo de tu soberbia. Infeliz.
  7. Como copos caídos celestialmente cuando la nieve se abre a tu paso. Un ardid.
  8. Siempre y cuando nos veamos y nos sonriamos. Directriz.
  9. Cuando tu sonrisa se esfume tras mis pasos. Mocatriz.
  10. Animando mi positivismo para dejarte respirar en el agujero en el que te has metido. Infantil.
  11. No olvidando que tu prepotencia ni me roza. El matiz.
  12. Que cuando este texto acabe no estarás más. Ser pueril.
  13. Que gastar más líneas ya no quiero en ti. Aprendiz.
  1. Voy a abrirte la cabeza con una maza de ideas.
  2. Tan potente como nunca las hayas visto. Las ideas, no la maza.
  3. Una maza potente que atente contra tus ínfulas de raíz.
  4. Radicalmente infulario. Novelescamente cervantino. Asquerosamente tú.
  5. Como la brea que se pega a tu camisa y engulle tu ser. Así quiero ser yo.
  6. Un ser de luz que alumbre tus tinieblas. Una mañana de tormenta donde nada pasa.
  7. Alaridos estruendosos similares a gorjeos es lo que sale de tus labios. Poesía.
  8. La nada es el todo cuando te has bebido el agua de la fuente.
  9. Remojar tus labios en conocimiento. Así quiero ser yo.
  10. Olvidar por un mísero instante que tu miserabilidad es algo insignificante.
  11. Insignificantemente tonto. No-yo. No-tú.
  12. Otra melodía, otro ritmo, otra cadencia.
  13. Cadencia decadente de la infamia famosa de conocerte.
  14. No olvidar lo rítmico, lo estrambótico, lo enlavazado, lo incongruente.
  15. Odiar todas las palabras sucesivas que destilan pestilencia pomposa de algún iletrado venido a más.
  16. Jugar con las palabras. Porque hacerlo con las personas es de ser malas personas.
  17. Jugar con las palabras para que nos hagan mejores personas.
  18. Jugar con las palabras para que las malas personas jueguen como Mussolini con una cuerda.
  19. Jugar con las palabras. Apalabrajugar.
  20. Jugar con tu sonrisa torticera. La misma que no soporta que la enfrenten.
  21. Jugar con mi sonrisa halagüeña. La que hace que todo brille cuando tú no estás presente.
  1. Impresión, sol naciente. Así de primeras, no nos vamos a dejar.
  2. Bailarina basculando. Al sol (naciente) que más calienta. Siempre basculando hacia donde se manejen los hilos.
  3. Como Paul Gachet absorto en la barra de un bar, así se ve el Estupor cuando te mira.
  4. Naturaleza muerta. Como tus escrúpulos. Ni Cézanne lograría darle belleza.
  5. Vas pensando que eres Olympia pero solo eres un chico mordido por una lagartija.
  6. Rasgando la piel como los acuchilladores de parqué, dejando salir el pus, impregnando todo con tu tono macilento.
  7. Como las Pinturas Negras y su Aquelarre, donde el odio es puro.
  8. Como San Mateo, encontrando su vocación por la luz de una ventana.
  9. ¡HABLA! Moisés necesita compañía.
  10. Crucemos la Laguna Estigia juntos. Vamos a la margen derecha, donde tu miedo es puro.
  11. Gritemos con Munch, lloremos con Guernica.
  12. Dibujemos como Rembrandt, seamos Las Meninas.
  13. Recordemos que el arte duele, pero a veces, duele más la vida.
  14. Recordemos que el arte cura, pero cura más tu sonrisa que mi inquina.