Jugar en rombo, old fashion
En los últimos años vemos a la mayoría de equipos organizados sin balón en tres líneas cuando no disponen del balón, cediendo la iniciativa al rival. En un deporte donde todo muta y cambia, tener líneas muy juntas en un bloque medio o bajo implica que, de modo inconsciente, no tienes a nadie a tu espalda que pueda proteger ese espacio debido a que rompería la línea posterior. Casi nadie propone jugar en rombo en el centro del campo, un modo de jugar del que algunos equipos en el pasado hicieron gala de un estilo contragolpeador y que poco a poco se ha ido diluyendo en el siglo XXI.
¿Por qué los equipos no juegan en rombo? Puede ser por varios factores. El primero, puede que un equipo propositivo con balón busque una organización distinta cuando no dispone de él, porque jugar en rombo invita al robo del balón para lanzar el mismo al mediapunta rápidamente o al delantero/a al espacio, encontrando situaciones de 1×1 cerca de la portería rival. El segundo factor puede ser que los entrenadores/as se sientan más «seguros» al disponer a su equipo en líneas, aunque eso no sea del todo cierto, pues es solo una falsa sensación de seguridad, dado que existe cierta «pasividad»de los jugadores/as al enclavarse en una zona del campo, pues muchas veces seguimos entendiendo el fútbol sólo como zonas con carriles. El tercer factor sería el de conocer y aplicar los movimientos por parte de los jugadores/as. Es cierto que los sistemas de juego, entendidos como números de teléfono que se recitan, han quedado obsoletos, pero es igual de cierto que no es lo mismo jugar con tres defensas con carrileros que con cuatro o con un rombo en el centro del campo en lugar de doble pivote, por ejemplo. Las declaraciones de intenciones cuentan.
Puede que los entrenadores/as más jóvenes no conozcan este tipo de organización, aunque me costaría entenderlo si aplican conocimientos del pasado. Igual que Pep Guardiola llegó a una solución a través del juego para poder obtener una igualdad numérica con la última línea que ya se aplicaba hace casi un siglo como la Pirámide o la WM, en algún momento los entrenadores/as rescatarán del olvido un sistema de juego bastante más dañino al rival de lo que parece, que es un arte en sí mismo para entender con profundidad el juego y que requiere de un compromiso colectivo alto sin exponer a los delanteros a grandes distancias defensivas. En este artículo ( https://ricardozazo.com/sistema-1-4-4-2-en-rombo/) analizo uno de los sistemas más interesantes que han diseñado los entrenadores con mayor profundidad.
Me pregunto quién será el entrenador que vuelva a poner de moda el jugar con rombo en el centro del campo. Quizá uno que tenga delanteros/as rápidos al espacio, con un mediapunta lanzador y gente en el centro del campo con buena lectura del juego sin balón. ¿Hay, hoy en día, algún equipo que disponga de esas características? Cada vez hay menos volantes, cada vez hay menos mediapuntas, cuando hace veinte años todo eran mediapuntas. Cada vez hay más priorización del espacio entre líneas o presión tras pérdida. Poco se ve ya la presión organizada de un rombo capaz de recuperar el balón y lanzar al contraataque a su equipo. Un arma más poderosa de la que parece.
Vuelvan al rombo. No todo son líneas.




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