Rodri: un Barça de dos tiempos
Volvió a rodar el balón y el Barça comenzó goleando a un Elche que dejó demasiados espacios a la espalda de su defensa para que Raphinha y Gordon lo penalizaran lo suficiente para tener un resultado abultado. Todavía es pronto para saber qué pueden hacer los dos conjuntos en esta Liga pero con la llegada de Rodri puede que el Barça esté identificando las carencias que ha ido teniendo en estos últimos años.
- Un pivote único: desde que se fue Sergio Busquets el Barça ha adolecido de una figura que capitalice, por un lado, la presión tras pérdida y, por otro lado y mucho más preocupante, que desplazara el centro de gravedad del equipo hacia los interiores, que son santo y seña culé y que, salvo momentos puntuales en el último siglo, son innegociables. De Jong siempre ha sido un problema para eso, porque su juego siempre fue distinto. Sin intención de reaprender ni de tener cerca a jugadores que entiendan su idea de juego de modo funcional, el neerlandés sigue, año tras año, sufriendo en según qué momentos. Ya no quedan seguidores del bueno de Frenkie en redes sociales, porque nadie se hace cargo de los cadáveres.
- Pedri y su odisea: el canario sigue otro año más en su proceso de adaptación a ser pieza fundamental del Barça en Europa. Por él pasan todas las esperanzas y la llegada de Rodri va a permitir a Pedri poder tener cerca a un jugador que va a priorizar la pausa (igual que él), al vértigo de De Jong. Con Pedri suceden varias cosas: por un lado, es un jugador llamado desde su primer año a tener unas responsabilidades que le han costado, ya fuera por organización de plantilla, ya fuera por juventud o por molestias físicas. Por otro lado, es el jugador con más calidad del centro del campo culé pero sus ubicaciones a la hora de articular el juego han chocado con las de Gavi u Olmo, generalmente mejor ubicados para recibir el balón. Pedri, como Xavi, necesita acercarse para tener el tacto del balón. Si al lado tienes a jugadores que no entienden eso, como puede ser el caso de Frenkie o la calidad es inferior, el canario no ha podido ser dominador de manera continua. Sumemos a eso que a lo largo de cada temporada se ha ido desangrando físicamente, llegado exhausto a los tramos finales. Y este año, siendo suplente en el Mundial cuando llegaba lo importante. La llegada de Rodri va a oxigenar a Pedri en funciones de iniciación. La clave ahora es ver si entre el pivote único y el interior que le acompañe es capaz de tener su sitio. A Pedri se le juzgará a partir de cuartos de Champions. Su madurez ha llegado, ahora toca dar el salto definitivo, si llega.
- Salida limpia desde atrás: con Cubarsí, Christensen y, en menor medida, Gerard Martín, los centrales culés tienen un buen pie para encontrar a jugadores alejados. Sumemos a eso que Rodri va a entender las ubicaciones mucho mejor que De Jong, lo cual va a tener consecuencias para llegar de modo más «limpio» a zonas de ataque.
- Tiempo para Bernal: Marc Bernal es el jugador que puede marcar el camino del pivote en el Barça para la próxima década. Pero como le pasaba a Pedri o a Gavi, fue expuesto demasiado pronto. Los conceptos los tiene, pero necesita comprender la élite. Rodri permite ese tiempo, ese menor desgaste que le haga crecer a fuego lento.
- Jerarquía en el vestuario: si exceptuamos a Raphinha, la mayoría de fichajes que pueblan el vestuario catalán son de un perfil más bien bajo en cuanto al peso en el equipo, con las salidas de Ter Stegen y Lewandowski. Las estrellas del equipo (Cubarsí, Pedri, Lamine) se expresan a través del juego y hay momentos dentro de un vestuario donde alguien debe dar un paso adelante. Rodri aúna esas virtudes, ha tocado la gloria en Manchester y sabe lo que es recibir premios individuales.
- El Motor de dos tiempos: con Adeyemi, Gordon, Raphinha y Lamine (esperando que llegue un nueve, si es que llega), el Barça tiene cuatro bólidos en contraataque. Eso es algo que Hansi Flick ha querido mantener tras las salidas de Ferran Torres y Lewandowski. En Europa lo que le ha faltado es justo lo contrario: control y oficio. Rodri va a permitir que Pedri, Gavi y Olmo puedan encontrar una base sólida en creación mientras que si el partido se desmelena, Fermín y el resto de atacantes podrán penalizar las espaldas rivales. Sin ser tan excelso, es una situación similar a la que hay en el PSG, que igual corre que domina.
Vamos a ver qué depara la temporada a un Barcelona que debe tener en mente seguir creciendo en Europa. Porque los años pasan y las oportunidades perdidas para levantar una Champions no vuelven.


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