Phil Foden por dentro, la verdadera innovación de Guardiola

Desde el comienzo de la temporada 2025-2026 se viene hablando de los cambios que está realizando el Manchester City de Guardiola en distintas parcelas, desde el relevo en la dirección deportiva de Txiki Begiristain por Hugo Viana a la llegada como segundo entrenador de Pep Lijnders, muy distinto en la concepción del juego en comparación a Juanma Lillo. En el club citizen algo se estaba pergeñando y ahora está comenzando a rodar.

Del comienzo del Manchester City se han oído y leído muchas cosas. Que si Guardiola ya no juega igual que antes (no los jugadores, sino el propio Guardiola, al parecer), que si ahora les está dando más libertad (sea eso lo que crean que sea los apóstoles de no entender el juego de ubicación), que si contragolpea en exceso (ningún sentido) o que se está traicionando a sí mismo (como si el de Santpedor no mutara en cada temporada que dirige a su equipo). Parece que nadie, o casi nadie, ha caído en que a estas alturas de temporada, tras un Mundialito de Clubes en unas épocas estivales que no se saben qué consecuencias a medio y largo plazo pueden tener más las lesiones propias de una temporada y una puesta a punto de todos sus efectivos, Guardiola ha estado probando y toqueteando todo lo que le han dejado.

Ha probado a meter algo más de llegada desde segunda línea, con un Reijnders que mejora en prestaciones a Kovacic (si exceptuamos la capacidad de batir líneas conduciendo del croata), ha dado minutos a Nico tras la ausencia prolongada de Rodri y hasta ha comprado un portero nuevo, Donnarumma. Incluso decidió encastillarse en el Emirates ante un bravo Arsenal que le arrancó un empate. Guardiola ha estado mirando las posibilidades de su equipo y las ha estado estirando, deformando y recomponiendo. Y además, el estado de forma de Erling Haaland ha llevado a pensar en que el City ha cambiado más de lo que ha cambiado en realidad.

Porque el City ha cambiado, obviamente, pero no del modo que se comenta. Cambia porque evoluciona y progresa, porque mira en el pasado (como siempre ha hecho Pep) para avanzar en el futuro, porque tiene una estrategia operativa para cada partido al tiempo que su equipo interioriza la forma de jugar. Cambian las piezas, se modifica el envoltorio, pero algunas cosas permanecen.

Y lo que permanece, es un interior posicional.

Con tanto gol del noruego Haaland, con la llegada de Donnarumma y su tembleque con los pies que no poseía Ederson, con la llegada de un asistente afín a Klopp, con su partido ante los gunners mencionado anteriormente, se ha ido construyendo un relato que es una media verdad y que obvia lo que está sucediendo en el Manchester City y que es, de todo lo que hay, lo más importante: Phil Foden está jugando como interior.

Guardiola ha ido mostrando el camino y el inglés lo ha recorrido a fuego lento, con calma, viendo a De Bruyne, a Gündogan, a interiores dominantes. Foden ha ido aprendiendo y asentándose como quien no quiere la cosa en la posición de interior. Mientras el ruido se iba a Reijnders de una portería a otra, a una cabalgada de Haaland, a un detalle de Cherki (que ójala confirme todo lo que apunta) o un regate de Doku, Foden se iba acercando a ubicaciones más cercanas al centro, alejándose de la banda, como queriendo tener la pelota sin quitar protagonismo al último (de momento) valedor de la idea de Guardiola, Bernardo Silva. El paso definitivo antes de que el luso le entregue las llaves del equipo a un Foden que determinará el futuro del juego citizen en el próximo lustro. Ése es el movimiento casi imperceptible que se difumina entre tanto ruido, el más importante.

¡El City con extremos por dentro! ¡Cinco jugadores cerca del balón! ¡Guardiola ya no es Guardiola!. Todo el mundo alborotado sin entender que 1) Guardiola (y el resto de entrenadores del planeta) utilizará la estrategia operativa que requiera en cada partido 2) que en el Barça ya juntaba mucha gente por dentro, véase Iniesta partiendo de banda y Messi jugando de falso nueve y 3) que Guardiola nunca fue el Guardiola que tú tienes en tu cabeza. Y además, que a principio de temporada, todo es probar y desarrollar porque, como escribe el maestro Perarnau, Guardiola se ha dado tiempo.

Como Miles Davis, Guardiola va cambiando el modo de ver su fútbol mientras el mundo del fútbol sigue intentando preguntarse todavía qué hacía en 2015. 1000 partidos después, sigue en la vanguardia del fútbol mundial. Y mientras eso pasa, Phil Foden juega por dentro junto a Bernardo Silva, alejado del ruido y destrozando rivales.

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