Jorge Jesús en la cruz de Cristiano
Cuando Jorge Jesús se hizo cargo de la selección portuguesa la espada de Damocles se cernía sobre él ante la pregunta que todo ciudadano luso se hacía. ¿Será el entrenador que deje de convocar a Cristiano Ronaldo? No es Jorge Jesús un entrenador que se ande con medias tintas. Si alguien recuerda a su magnífico Benfica recordará lo sólido y rocoso que era ese equipo, a imagen y semejanza de su entrenador. Y tras la eliminación portuguesa en el Mundial, la continuidad de Cristiano Ronaldo estaba en entredicho. Hasta que todo saltó por los aires.
A nadie se le escapa la personalidad de Cristiano Ronaldo, tanto en su vertiente competitiva como en su vertiente mediática. No vamos a descubrir ahora a un jugador que se definió a sí mismo medio en broma como el primer, segundo y tercer mejor jugador del mundo en 2008. Ni de las comparaciones habituales con Leo Messi, quien abandona su selección tras ganar un Mundial. Ni siquiera vamos a ahondar en la cuestión de la importancia que tiene para CR el llegar a los 1000 goles en su carrera deportiva, una hazaña increíble. Sus números y sus récords están ahí y bien merecen alabanza, pues estamos hablando de, con el permiso del gran Eusebio, el mejor jugador portugués de la historia. 146 goles en 234 partidos con la selección lusa le avalan.
Pero ya no es tan diferencial, ya no es tan rápido, ya no es aquel jugador que solía ser. Su cuerpo le dice que ya no puede ser, pero su mente le sigue diciendo lo contrario. Y, tras dos partidos con su selección y una rueda de prensa, Jorge Jesús también. En realidad, lo que hace Jorge Jesús es intentar buscar coherencia en su modo de confeccionar la plantilla ante, por un lado, el ego dolido de Cristiano y, por otro, la carnaza que la prensa busca. Jorge Jesús, en eso, poco tiene que ganar y mucho tiene que perder, pues todo lo que no sea sumar los tres puntos en los próximos partidos será caldo de cultivo para especulaciones de un proyecto que acaba de arrancar con buen nivel, donde Vitinha y un Joao Félix en un gran estado de forma comienzan a dar forma a esta nueva etapa. Mención especial para un Gonçalo Ramos que siempre está en segundo plano y parece tener la oportunidad de oro para demostrar su olfato de gol.
Si echamos la vista atrás, y con alguna diferencia, la situación de Jorge Jesús y Cristiano se asemeja a la que tuvieron que lidiar Luis Aragonés y Raúl González cuando el Sabio de Hortaleza dejó de contar con el jugador del Real Madrid y toda la prensa se le echó encima. Ahora todo el mundo recuerda con cariño a Aragonés y muchos olvidan los gritos, insultos y presiones de aficionados y prensa hacia un seleccionador que lo único que hizo fue apostar por unos jugadores en detrimento de otros. Pero Cristiano Ronaldo es, en el imaginario global, mucho más que Raúl, es una marca en sí misma.
Y ahí viene la clave de todo: Jorge Jesús es el seleccionador de un grupo de jugadores mientras que Cristiano Ronaldo es un icono. Y navegar ante tal gigante va a necesitar de mano izquierda y buenas victorias. Porque Ronaldo seguramente quiera despedirse de la selección como merece (o cree merecer) y eso no va a sanar en poco tiempo si hay derrotas. Jorge Jesús necesita tiempo y eso se lo dan las victorias. Y necesita mano izquierda y eso, en un entrenador de 72 años con bastantes tiros pegados, es más complicado.
Cabría preguntarse qué piensa el vestuario de la selección portuguesa de todo esto pero es mejor que no se sepa, pues los códigos de vestuario deberían significar algo en un mundo donde hay una cámara y un micrófono hasta cuando los jugadores van al baño. De momento, el hombre de pelo blanco, corbata y cara de pocos amigos mientras masca chicle sigue con victorias que anestesian a la opinión pública.
Hasta que Portugal pierda. O hasta que Cristiano hable, lo que antes suceda. Bien haría Jorge Jesús y la federación lusa en recordar el periplo de Luis Aragonés y su éxito en 2008. No porque sin Cristiano vayan a ganar, sino que si hacen caso al que sabe, les irá mejor. Veremos el recorrido de Jorge Jesús al frente de la selección portuguesa. El de Cristiano ya nos lo sabemos, un jugador inmortal que debe pensar en cómo acabar su carrera.



Bryan Berlin
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