Barça-PSG: lo hecho y por hacer

Llegaba el París Saint-Germain a Barcelona recordando a todos los culés que el equipo parisino era el mejor practicando el juego de posición que se popularizó en la ciudad condal. Volvía Luis Enrique a la ciudad de Gaudí repleto de títulos y, al igual que Pep Guardiola, profeta lejos de su casa, demostrando que la idea, bien ejecutada, es posible en distintos equipos.

La lectura del partido

El partido no tiene una necesidad de ser sobreanalizado, pues la hoja de ruta del mismo es  relativamente simple: el Barça busca imponer un ritmo que se desboque con Lamine Yamal mientras que el PSG se autoorganiza a través de pequeñas situaciones que le dan ventaja para poder encontrar su propio ritmo y, con una eficiencia altísima en sus acciones con balón, someter al Barça que se ve sobrepasado enormemente. Esto en cuanto a la lectura del partido se refiere, para la cual se requiere entender las organizaciones internas del propio equipo, pues las organización culé difiere de la parisina en su estructura interna.

La organización interna

Con dos centrales con buena salida de balón  como son Eric García y Pau Cubarsí, el Barça es capaz de generar ventajas con balón. Esas ventajas son positivas pues eliminan rivales, pero que topan directamente con el siguiente escalón: las alturas de De Jong y Pedri, lo cual repercute negativamente en Dani Olmo, como vamos a explicar ahora.

Pedri y De Jong están ubicados más cerca en sus interacciones, al ser dos jugadores que apenas pierden el balón, eso se traduce en cierta fiabilidad del equipo para poder establecerse en campo contrario, con un pequeño déficit: no hay acompañante para Dani Olmo. Y eso penaliza a un jugador como Olmo, asociativo, rápido en toma de decisiones, que se tiene que ver abocado a buscar una solución más lejana en cuanto a sus compañeros se refiere. Esta asociación, con Pedri cerca de De Jong favorece la creación de una estructura que con un solo pivote en años anteriores no era necesaria, desplazándose ahora el centro de gravedad del equipo más atrás. Para buscar cierto equilibrio en las fases de juego, el Barça entonces necesita un jugador más resolutivo y menos asociativo, como es Fermín López, mucho más llegador, con más recorrido y más gol, el jugador más parecido a Thomas Müller en este Barça. Esto no es cuestión de ciencia, sino de ajustar las estructuras internas de tu equipo. ¿Qué sucede con la entrada de Olmo? Que habría que volver a desplazar el centro de gravedad más adelante para que la estructura le incorporara a él también, pero Flick no está por la labor de perder a su dupla estándar.

El PSG, por su parte, tiene una organización en la que Vitinha se basta y se sobra, mientras que Fabián colabora a la vez que profundiza y con un Zaire-Emery con una capacidad de traslación grande. Su estructura permite al equipo poder descansar en la armonía del saber que el equipo no se desmiembra si no quiere. Porque el PSG puede desmembrarse si lo considera oportuno. Luis Enrique ha creado un equipo capaz de ubicarse óptimamente al tiempo que puede ser letal  corriendo. Buena parte de culpa la tiene el fichaje del georgiano Kvaratskhelia, que, como le sucedía a Jack Grealish el City, daban pausa al vértigo del ataque. Sin él, Luis Enrique optó por pegarse cuando fuera necesario, sabedor de que Vitinha organizaba la estructura interna.

Ajustar a tu equipo

Un partido de fútbol es un relato de un libro y, como tal, tiene sus desarrollos. Y los cambios de jugadores y modificaciones tácticas hay que leerlas. Flick empezó a querer crear un dique en el centro del campo, acabando con tres mediocentros, que bien sirvió para poco, pues Luis Enrique decidió que su equipo fuera más cerca de la portería rival a la hora de tener la pelota. Si el Barça pensaba en poder tener la pelota, la presión alta de Hakimi y Fabián más el gobierno de Vitinha lo iban a hacer imposible. El PSG ajustó, pero sobre todo elevó su velocidad de balón, recordando por qué es el mejor equipo del mundo. Luis Enrique está construyendo en París una obra duradera que en Barcelona ya apuntó, intentando ser posicional pero a la vez contragolpeador según sea el ecosistema, por eso es, con el permiso de Guardiola, Klopp y Mourinho, uno de los mejores entrenadores del Siglo XXI.

Vitinha, Pedri y los escalones

El tiempo es un fiel consejero que hace que todo llegue. Vitinha luce en un ecosistema planteado por su entrenador donde se potencian todas las virtudes de sus compañeros, pero es que además es el propio Vitinha el que entiende lo que necesita cada uno. Dicho de otro modo, Vitinha es el jugador más parecido a Xavi Hernández tras su retirada, porque su cabeza guía el partido y no al revés. Por eso el portugués entendió que si Luis Enrique quería extremos abiertos lo que había que hacer era buscar por dentro para salir por fuera. Por eso comprendió que con sus compañeros siendo profundos el Barça se partiría al ir a presionar y el PSG, con una estructura de 3+1 tendría fácil salida. Fabián es un complemento perfecto para Vitinha en esta obra pergeñada por el entrenador asturiano, con cada vez menos fisuras.

Pedri es la gran esperanza de los culés, que sueñan con un nuevo Xavi e Iniesta desde el día que se retiraron, sabedores de que es una empresa imposible. Nadie se acerca a los dos mejores jugadores españoles de la historia, eso es imposible. Pero Pedri es un buen heredero del juego culé, cada vez más, pero con más problemas de los que parece, entre otras cosas por la organización interna, por su propia madurez y por tener que soportar comparaciones imposibles. La organización culé con Flick le acerca a una base que le permite tocar más balón, pero eso no es sinónimo de comandar el juego, especialmente en Europa, donde juegan los grandes. Para la Liga, no habrá problema, pero en Europa, someter una temporada entera está por ver, por más que enfriara el partido de manera espectacular en Newcastle y Paul Scholes dijera que es «Xavi e Iniesta en uno». Poco debió ver Scholesy a Xavi e Iniesta cuando ambos jugaban para poner tanta responsabilidad en un canario que está rompiendo a ser dominante desde el año pasado y aún así, ni en el Barça ni en la Selección, es el jugador sobre el que gravita la organización interna del equipo: en el conjunto culé, debe acercarse a De Jong para compensar las lagunas en el juego , en la selección, la extensión del entrenador es Fabián y Pedri hace lo mismo que hacía Busquets con Xabi Alonso en 2012, cubrir aquellas fases del juego donde se le necesitara.

Mientras que Vitinha domina y ejerce como tal, Pedri está en ello. Y bien puede serlo cuando todo pivote sobre él, pero estamos hablando de un jugador de 22 años al que le han puesto excesivas etiquetas.

Eric García- Pau Cubarsí, la pareja por llegar

Jugaron juntos Eric y Cubarsí y el Barça tuvo dos centrales con buen pie, que no sufrieron en exceso en la primera parte. En la segunda, al ir cerrando Flick el centro del campo, su incidencia se redujo a actuaciones puntuales en duelos por el balón. No deja de ser curioso que dos centrales como Eric y Cubarsí, con buen desplazamiento, conducción y pase, tengan tan cerca a De Jong y Pedri. Como comentábamos anteriormente, la organización interna de Flick es ésa, la que da estabilidad y coherencia a su idea. Qué pasaría si tuvieran más espacio y Olmo tuviera un acompañante.

Las estadísticas mienten

Lo hemos repetido hasta la saciedad, pero lo haremos una vez más: basar un análisis del juego solo en estadísticas no vale para nada. Las estadísticas son un añadido al ojo entrenado y no al revés. Los números los pueden ver todos, los programas informáticos se pueden aprender, pero es la mirada entrenada la que marca la diferencia. No paro de ver análisis basados en simplicidades que escapan a la complejidad del juego, como por ejemplo en el partido que nos ocupa, los pases entre Pedri y De Jong. El número de pases es irrelevante si no va acompañado de muchas más cosas, al igual que sucede con los goles esperados y otras estadísticas más que suman muchas cosas, pero que multiplican menos de lo que parece. Otro ejemplo más simple: pensar que el PSG decantó el partido por las bandas sin entender que no fueron las bandas el motivo del mismo, sino la consecuencia ante la organización culé sin balón, cerrado por dentro, lo que «obligaba» a Vitinha a buscar por fuera y que la altura de Hakimi fuera más cerca a la portería culé. No son las bandas ni los laterales, sino lo que pasa en el juego. No es que decanten el partido por duelos, es que es el juego que marca Vitinha por dentro lo que se finaliza por fuera.

El físico miente

Lorenzo Buenaventura lo explicó hace años en una ponencia en la que hablaba de Messi y medir su volumen de oxígeno. Cuando se habla del «físico» se simplifican demasiadas cosas, como ocurre con las estadísticas. Es el juego, la complejidad del mismo, las interacciones, el ritmo de juego y tantas cosas más que reducir todo a que el PSG fue físicamente superior es una verdad a medias. El PSG es mejor que el Barça porque su ritmo de balón es mejor y porque se ubican mejor, no porque sean más rápidos, aunque pueda que lo sean. Es la globalidad del juego la que determina todo.

No lo olviden.

P.D: Este análisis está hecho sin mapas de calor ni inteligencia artificial, solo a través del ojo entrenado.

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