Fallar penalties, ganar reconocimiento

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Perdió la selección española femenina la Eurocopa ante Inglaterra y mucha gente lo ha visto como un fracaso. Y eso es buena señal. Porque ya, por fin, entramos en el Siglo XXI a la hora de hablar del fútbol femenino y atrás quedan los prejuicios de la gente cuando ven a chicas jugando al fútbol. Ya, por fin, discutimos sobre sistemas y jugadoras. Ya, por fin, normalizamos el fútbol femenino en nuestro país.

Obviamente, siempre habrá gente que no pueda ver más allá de sus prejuicios, a ver si nos vamos a pensar ahora que todos los avances que han tenido las mujeres han sido fáciles. Siempre quedará ese poso narcisista-misógino de ver el fútbol femenino con desprecio. Ojo: no con dejadez o falta de interés (algo lícito), no: con odio.

Hoy no vamos a hablar de los traumas de los hombres, porque sería, de nuevo, opacarlas a ella y ver todo desde una visión androcéntrica de las cosas sólo hacer ver la mitad del paisaje. Hoy toca hablar de ellas y de fútbol. Porque siempre fue de eso: de jugadoras de fútbol, no de chicas haciendo algo de hombres.

Es interesante escuchar/leer debates sobre la idoneidad de Salma Paralluelo como nueve de referencia, pedir la titularidad de Athenea del Castillo o preguntarse por la suplencia en la final de Claudia Pina. Eso es, en definitiva, lo que se espera a partir de ahora, que queden atrás todos los comentarios sexistas y hablemos de fútbol. De  por qué Montse Tomé tomaba la decisión de cambiar de banda a Mariona y Pina en las fases previas, de por qué Alexia fue sustituida, de la gestión de la gran Sarina Wiegman y esa suerte inglesa en esta Eurocopa, que, parafraseando al inimitable Gary Lineker, parecía que el fútbol femenino era un deporte en el que jugaban once contra once y siempre ganaba Inglaterra. La pobre Jennifer Falk estará todavía tirándose de los pelos al parar cuatro penalties y fallar el suyo. Lo que hubiera cambiado la historia…

Pero hay equipos destinados a ganar un título, se quiera o no, se nota en el ambiente. Le pasó al Chelsea de Di Matteo, seguramente el peor equipo que ha ganado una Champions League, vapuleado en varios partidos pero con esa suerte necesaria en los momentos puntuales. Esta vez la suerte ha sonreído a una Inglaterra que ya venía apuntando sobre la misma cuando caía 2-0 ante Suecia. En ese momento, ya escribí en Bluesky que nadie diera por muertas a las inglesas. Y es que ese aura de invencibilidad que tienen algunos equipos en torneos cortos es imposible de controlar.

Las nuestras (porque sí, amjgo machista, son las nuestras. Sí, también Salma Paralluelo y Vicky López son de las nuestras, basura racista) no tuvieron fortuna en el lanzamiento de penalties y es una asignatura a mejorar sin ninguna duda. Tras ganar un Mundial y una Nations League, completar este triplete hubiera supuesto la consagración definitiva de un grupo de jugadoras que va cediendo el testigo a las nuevas. De Alexia a Pina, de Aitana a Vicky. Pero no queda duda de que todas están ya mirando la fecha de inicio del Mundial de Brasil en 2027. Ahí veremos de nuevo a la generación dorada de este deporte.

Además, es posible que este año el Balón de Oro recaiga en una jugadora que no sea española. No deja de ser gracioso que hace unos años el fútbol femenino en España era residual y ahora nos preguntemos quién ha hecho más méritos para ganarlo. Es lo que pasa cuando llevamos cuatro años seguidos levantando el trofeo. La mujer con más opciones es Mariona con su título en Champions con el Arsenal, pero parece que alguna compañera suya en el equipo gunner estará mejor posicionada.

Si bien alabábamos antes a una Wiegman capaz de gestionar a sus jugadoras con la paciencia necesaria para que el partido fuera poco a poco decantándose hacia su lado (Chloe Kelly puede valernos de referencia), nuestra seleccionadora ha podido gestionar algo mejor ciertas cuestiones tácticas. Especialmente, por la suplencia de Claudia Pina en la final, por una Athenea del Castillo que revolucionaba los partidos y ha sido clave, pero que al darle la titularidad relegaba a la de Moncada a la suplencia, en la que probablemente sea el primer torneo con gran relevancia para Pina. Y es que Pina es, seguramente, la mujer que coja el relevo de Aitana y Alexia, igual que Iniesta lo hacía de Xavi.

Además, podemos sumar los comentarios de Mapi León sobre la elección de Salma como nueve, lo que nos devolvería a una cuestión sana: en el fútbol femenino ya, por fin, se habla de fútbol-fútbol, de lo que sucede en el campo, de por qué unas juegan y otras no, de qué sistema se busca, de qué podemos mejorar para el futuro. Y cada vez, aunque siempre haya algún retrogrado onanista de sí mismo que nos los recuerde en su cueva, va quedando más lejos todo el ruido externo y misógino.

Veremos si Montse Tomé sigue. Veremos el relevo generacional (posiblemente en Brasil 2027) y si ese relevo es capaz de seguir al mismo nivel que esta maravillosa generación que ha conseguido ilusionar a todo un país. Valoremos su desempeño y reconozcamos a esta generación como un tesoro a cuidar. Y que vengan más éxitos.

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